Un Teatro Centro de Arte a toda su capacidad fue el escenario sobre el que el violinista ruso Alexander Markov dejó todo su ser. La  espectacular y desinhibida manera de ejecutar su instrumento provocó euforia  entre los cientos de fanáticos que se habían dado cita para escucharlo junto con la Orquesta Filarmónica Municipal de Guayaquil, dirigida por el armenio ecuatoriano David Harutyunyan.

El programa, que tuvo dos actos, contó con ensordecedores aplausos de los presentes que habían ocupado todas las localidades de esta entidad ubicada en el km 4,5 de la vía a la costa. Mientras el músico, junto a la Filarmónica, ofrecía un extenso repertorio del compositor italiano Nicolo Paganini, afuera aún quedaban decenas de personas que no lograron ingresar al teatro.

"Llegué a las 17:30, pero a esa hora el lugar ya estaba full. No pierdo la esperanza de entrar cuando alguien se quiera ir y deje un asiento libre. Es que es Markov, para quienes estudiamos violín verlo actuar es lo máximo, lo admiramos por la propuesta que tiene", contó Juliana Alcívar, de 20 años, quien junto a varios compañeros del conservatorio en el que estudia habían ido al concierto de ayer.

Publicidad

Markov tiene un particular estilo, que lo dejó ver en el espectáculo. En su segunda aparición en escena el músico apareció con otro atuendo: dejó de lado el frac de cola negro a un lado y lo reeplazó con una chaqueta azul, que a la vista parecía que tuviera lentejuelas, por lo brillante que era. Lo mismo hizo con su tradicional violín; ahora portaba uno eléctrico.

Fue en ese momento en que el público se puso más eufórico, pues luces azules y violetas empezaron a iluminar el escenario en el que además de los miembros de la orquesta, estaban el Coro del Colegio Alemán Humboldt, así como un guitarrista, un bajista, un baterista. En cada resonar de la música  el público aplaudía, incluso el mismo Harutyunyan, mientras dirigía, saltaba de la emoción.

Todo este elenco acompañó a Markov en una demostración de rock sinfónico desarrollado por él mismo, en un espectáculo que se extendió hasta cerca de las 22:00 y en el que el público pedía más y más música. Durante y al finalizar el espectáculo, Markov agradeció a quienes fueron a verlo, y dijo que se sintió emocionado de ver a tantas personas recibir de la mejor manera su música. (I)