Cariñoso y dedicado, con esas palabras describe Gilda Rubira Gómez, a su padre, el cantautor guayaquileño Carlos Aurelio Rubira Infante.

Gilda es la menor de cinco hermanos y cuenta algunas de sus vivencias en la infancia con su progenitor. “Siempre recuerdo aquellos días en los que todos vivíamos juntos, cuando éramos pequeños... Él nos despertaba a las 05:00, porque a las 06:00 ya debíamos estar esperando el expreso. Mi mamá trabajaba y viajaba a Santa Elena, y mi papá se quedaba a cargo”, comenta.

Cuando ya crecieron –dice– estaba el papá que siempre les aconsejaba a cada uno de ellos. “Nos decía que escogiéramos bien a nuestras amistades. Nos hablaba de las situaciones que se podían presentar en la vida. Siempre me acuerdo que me repetía: Gilda el amor es para siempre, la pasión es un momento”.

Además rememora cuando su padre les hablaba de la importancia de la formación académica. “Nos decía que lo primero que debe estar en nosotros era el estudio, que era lo único que nos podía dejar a cada uno de nosotros como herencia (...). Él siempre ha sido una persona preocupada junto a nuestra madre por nuestra preparación”, asegura y añade que su progenitor ha sido y es un ejemplo a seguir.

El compositor de más de 600 temas, detrás del escenario, según su hija, siempre fue rígido, estricto, que bastaba una mirada para saber lo que tenían que hacer y no usó la violencia para que lo obedezcan.

Agradece por las enseñanzas y ejemplo que recibió –asegura– que al convertirse en madre le sirvieron para con sus hijos.

Rubira Gómez también habla de su padre en la faceta profesional. “Él estaba hasta las 12:00 en el trabajo, desde esa hora a 15:00 estaba con nosotros y de nuevo se volvía a ir, y retornaba entre 18:30 y 19:00. Siempre regresaba con el pan y la leche para el siguiente día”, comenta.

Al momento de componer canciones, relata que su papá hacía que ella se siente a su lado, mientras él entonaba una canción acostado en una hamaca, Gilda escribía la canción. “Él me decía escribe mijita, yo (tomaba el dictado), por eso es que sé la letra de muchas canciones, que él las creaba dentro de la casa, a veces mi mami también se sentaba, se ponía a cantar (...)”, afirma, y agrega que en algunas ocasiones ya llevaba los temas listos en máquina de escribir a casa. Dentro de las composiciones su favorita es la que escribió para ella, que se titula Gilda. (I)