Daniil Medvedev, imbatible desde el pasado mes de noviembre pero finalista por primera vez en Melbourne, buscará este domingo el asalto al territorio de Novak Djokovic, que no ha perdido ninguna de sus ocho finales del Abierto de Australia.

“No me sorprendería ver a Daniil ganando el torneo”, afirmó Stefanos Tsitsipas tras ser barrido por el ruso en semifinales.

Luego de haber obligado a Rafa Nadal a un quinto set en su primera final de un ‘Grande’, en el US Open 2019, Medvedev se probará ante el número uno mundial. Djokovic, por su parte, disputará su novena final en Melbourne, y aspirará a un 18º título de Grand Slam, lo que le acercaría al récord de 20 ‘Grandes’ que ostentan conjuntamente Roger Federer y Rafael Nadal.

“Conquistar un torneo de Grand Slam contra un jugador como Novak es una gran fuente de motivación, incluso la más importante”, resume el actual número cuatro del mundo.

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“Él tiene toda la presión, nunca perdió una final aquí, corre detrás de Roger y Rafa”, subrayó.

Intratable desde el final del 2020

“Espero que muestre mi mejor tenis, se ve que puedo superar a los grandes nombres si juego bien. Tiene, evidentemente, más experiencia, pero también más que perder”, insistió el ruso.

Medvedev se muestra intratable desde el final de la temporada pasada.

A caballo entre el 2020 y el 2021, el ruso de 25 años afronta la final con una racha de 20 victorias seguidas. Conquistó sucesivamente el Masters 1000 de París, el Masters de fin de año, la ATP Cup con Rusia a comienzos de mes, más los seis partidos que ha ganado en Melbourne.

Su última derrota se remonta al pasado 30 de octubre, en cuartos de final en Viena, ante el sudafricano Kevin Anderson (6-4, 7-6).

Más impresionante aún, Medvedev llega de una serie de doce victorias consecutivas ante tenistas del Top 10.

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¿Cómo explicar esta impresionante dinámica?

“No tengo realmente una respuesta, sólo trabajé duro toda mi vida. Antes de París, sinceramente, no sentía en absoluto mi tenis, perdía partidos apretados, y logré reencontrarlo”, explica.

Desde el inicio del torneo, Medvedev solo se vio en dificultades reales en tercera ronda, cuando el serbio Filip Krajinovic (33º) remontó dos sets en contra. ¿La parte positiva? Eso le permitió registrar su primera victoria en un partido a cinco sets. Había perdido los cinco anteriores.

Pero el ruso ha atravesado dos semanas en Australia en modo rodillo compresor, sobre todo a base de su gran servicio.

Al contrario, Djokovic ha convivido con problemas físicos desde la tercera ronda (contra Fritz), hasta el punto de haber estado cerca del abandono por sus dolores abdominales.

Pero optó por “asumir todos los riesgos” físicos para tratar a toda costa de llegar lejos en el torneo, y está ya en su novena final del Abierto de Australia, su 28ª en Grand Slam.

Salvo recaída, parece que estará en condiciones para el partido.

“No me había sentido tan bien en el torneo, jugué sin dolor”, se congratuló el serbio tras clasificarse para la final.

Y avisó: “Estaré preparado para la batalla, para el partido más duro del torneo. Visto cómo me sentí hoy (jueves) sé que tendré una oportunidad, y aspiraré al título”.

El primer título de Grand Slam para Medvedev se lo disputarán el ruso y el serbio el domingo a partir de las 03:30 (hora en Ecuador). (D)