Siete meses después de una edición 2020 excepcionalmente otoñal, Roland Garros comienza el domingo en sus fechas tradicionales y ante más de 5.000 espectadores. Pero la pandemia de COVID-19 impacta de nuevo en el Grand Slam parisino, en especial con sus nuevas sesiones nocturnas.

El pasado otoño parisino, apenas fueron mil afortunados los que pudieron estar presentes en las gradas de Roland Garros cada día.

A partir del domingo, serán exactamente 5.388 los que podrán asistir. Y a partir del 9 de junio algo más de 13.000 (para una capacidad máxima de más de 38.000 espectadores).

Ello como resultado del retraso de una semana del certamen, decidido a comienzos de abril por la Federación Francesa de Tenis (FFT) y que permite disfrutar de la fase siguiente del desconfinamiento decretada por el gobierno francés.

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Resultado asimismo de meticulosos estudios que derivaron en la identificación, en el recinto de Roland Garros, de seis unidades administrativas a partir de las cuales se definieron los aforos máximos permitidos.

Esos espacios están formados por las tres pistas principales (Philippe-Chatrier, Suzanne-Lenglen y Simonne-Mathieu), y las pistas 2 a 5, 6 a 9, y 10 a 14. Entre ellos habrá una “libre circulación” de personas pero un riguroso control de los flujos, precisan los organizadores.

En total, con esas condiciones, se venderán cerca de 120.000 localidades a lo largo de los quince días de torneo.

Una cifra muy superior a las 15.000 de 2020. Pero lejos de las 520.000 contabilizadas en 2019, antes de la pandemia.

”Estamos felices de poder contar con un aforo significativo a pesar de todo”, se congratulaba a mediados de mayo la nueva directora general de la FFT, Amélie Oudéa-Castera. “Hacía mucho tiempo que no veíamos esos niveles de presencia de público”.

Pero la limitación del aforo no será el único inconveniente derivado de la pandemia: el acceso estará condicionado a la presentación de un test negativo de menos de 48 horas, un certificado de vacunación o de anticuerpos.

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Sesiones nocturnas y toque de queda

Es la gran novedad de este Roland Garros: la entrada en escena de sesiones nocturnas, ya implantadas en el Abierto de Australia y en el US Open. Aunque en Melbourne y Nueva York comienzan en torno a las 19:00 y cuentan con dos partidos, Roland Garros optó por un solo partido a partir de las 21:00.

El otro cambio significativo es que para presenciar ese partido en la noche parisina (al igual que para los programados en la pista Simonne-Mathieu), habrá que hacerlo a través de la plataforma de pago Amazon, que cuenta con los derechos para tres años.

Pero también en ello las restricciones sanitarias tienen su incidencia: sin derogación del toque de queda, fijado hasta las 21:00 hasta el 8 de junio, las nueve primeras sesiones nocturnas de la historia de Roland Garros serán a puerta cerrada. Sólo la última, el 9 de junio, con el cuarto duelo de cuartos de final masculino, se beneficiará del retraso del toque de queda.

Antes de esa fecha, si los partidos programados no pudiesen finalizar antes del toque de queda el público deberá abandonar el estadio antes de las 20:30.

Burbuja para tenistas

Sin excepciones en los dos hoteles oficiales, un acceso al recinto sólo los días de partido y dos acreditaciones para su entorno: como el año pasado, los y las tenistas pasarán la quincena en una burbuja.

A su llegada a París, y a menos que estén vacunados, “irán directamente al hotel” para ser sometidos al test, “y al anuncio del resultado recibirán su acreditación”.

Después deberán pasar un test cada cuatro días, detalla el director del torneo Guy Forget.

Su único espacio de libertad, “una hora al día para correr un poco o airearse”, responde. (D)