Una vez más el bate oportuno de Cody Bellinger hizo acto de presencia cuando su equipo más lo necesitó, en la parte alta de la novena entrada, para pegar sencillo impulsador que permitió a su equipo de los Dodgers de Los Angeles vencer este jueves por 2-1 a los Gigantes de San Francisco en el decisivo Quinto Partido de la Serie Divisional y ganarla 3-2.

El imparable decisivo llegó contra el relevista dominicano Camilo Doval que no pudo pasar un control deslizante y vio como la pelota salía hacia el jardín derecho y central, mientras el tercera base Justin Turner anotaba desde la segunda.

Una vez que pisó la primera base, Bellinger golpeó su pecho varias veces y gritó lo suficientemente fuerte como para ser escuchado a través del silencio de los seguidores de los Gigantes que llenaron las gradas del Oracle Park.

Bellinger tuvo una mala temporada regular en el plato. Su promedio de bateo de .165 fue uno de los peores para un bateador calificado en las Grandes Ligas. Sus luchas, a solo dos años del premio al Jugador Más Valioso (MVP) de la Liga Nacional, fueron uno de los desarrollos más impactantes de la temporada 2021.

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Pero con un golpe de bate, borró todas esas dudas y entregó el mayor hit de la temporada de los Dodgers, un sencillo productor de dos strikes en la novena entrada frente a Doval, que dieron al equipo angelino el triunfo que necesitaban para seguir en la defensa del título de campeones de la Serie Mundial.

Mientras que el abridor Max Scherzer, que hizo su primera salida como relevista, sexto lanzador que utilizaron los Dodgers, hizo su trabajo al sacar los tres últimos “outs” del partido y quedarse con el salvamento, tras dos ponches en su haber.

Mientras que el cerrador curazoleño Kenley Jansen (1-0), quinto lanzador de los Dodgers que salió al montículo, trabajó perfecta la octava entrada para llevarse la victoria.

Los otros cuatro lanzadores que utilizaron los Dodgers fueron Corey Knebel, que salió de abridor y se mantuvo una entrada en el montículo, para darle la pelota al relevista venezolano Brusdar Graterol, que silenció al bateo de los Gigantes y preparó el camino al abridor estelar mexicano Julio Urías.

El zurdo mexicano, de 25 años, con 20 victorias en la temporada regular, la mejor marca de las Grandes Ligas, que en principio se pensó que abriría el partido, comenzó en el tercero y estuvo dominante hasta la parte baja de la sexta entrada cuando los Gigantes con jonrón solitario del jardinero izquierdo Darin Ruf, puso el empate en la pizarra y todo volvió a comenzar.

Urías completó cuatro entradas en las que espació tres imparables, incluido el jonrón de Ruf, dio una base por bolas y abanicó a cinco bateadores rivales después de realizar 59 lanzamientos y 41 fueron colocados en la zona del “strike”.

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El relevista derecho Blake Treinen le quitó la pelota en el séptimo episodio que trabajó perfecto y dio paso a Jansen y Scherzer para que completen la labor ganadora del pitcheo de los Dodgers, que se combinó para seis imparables y una anotación.

Después de sobrevivir a una serie de cinco juegos llena de acción contra sus rivales de toda la vida y el equipo que persiguieron durante siete meses en la división, los Dodgers se ganaron la oportunidad de una revancha en la Serie de Campeonato contra los Bravos que comienza el sábado en Truist Park, de Atlanta.

A lo largo de ocho entradas, los Dodgers y los Giants tuvieron la misma cantidad de carreras, hits y hombres en la base. Fue una descripción adecuada de una serie que será recordada como una de las mejores en la memoria reciente.

Y dramático final vino con una decisión controvertida: con un corredor, Scherzer ponchó al primera base venezolano Wilmer Flores en un check-swing para terminarlo.

El árbitro de primera base, Gabe Morales, llamó a Flores en apelación, pero en las repeticiones de televisión, ciertamente no pareció que se balanceara.

No importa, los Dodgers se apresuraron a salir de su banquillo para celebrar en el campo local de los Gigantes. Mientras tanto, los seguidores de los Gigantes arrojaron latas de cerveza y basura sobre el diamante con disgusto.

“El árbitro dijo que era un swing, por lo que era un swing”, dijo Bellinger.

El jardinero derecho Mookie Betts tuvo cuatro hits, el máximo de su carrera en postemporada, y liderará el siguiente paso para los campeones defensores de la Serie Mundial.

Ambos equipos llegaron al partido del jueves con 109 victorias esta temporada. Ahora, el equipo de 110 seguiría adelante. Gracias al gran éxito de Bellinger y al primer salvamento de Scherzer en su carrera, que permite la búsqueda de los Dodgers de títulos consecutivos de Serie Mundial. (D)