El futbolista Michael Arroyo, cuya carrera cayó en picada en 2018 tras ser suspendido por la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), dijo el sábado pasado que la indisciplina le impidió afianzarse en la selección nacional y enormes vicisitudes le alejaron del fútbol de élite.

El jugador del equipo Naranja Mekánica FC, de la Segunda División de Ecuador, también reconoció que “tomó malas decisiones” en su carrera, tales como irse del América de México para fichar por Gremio de Brasil.

“Son errores. Nunca he negado lo que he hecho, pude ser más disciplinado. Ya es tarde, eso pesó. Pensé en llegar más lejos con la Selección y con el América, donde estaba bien, pero tomé malas decisiones que obviamente dieron un poco para atrás”, dijo Micky en el programa La banda de El Canal del Fútbol.

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“Después de que salí de América a Gremio, creo que no fue una buena decisión personal porque ya estaba establecido en México. Pasé a Gremio y en el primer partido sufrí una fractura en la nariz de la que me costó regresar porque había grandes jugadores en el equipo, y después no me pude adaptar muy bien al fútbol brasileño. Era un sueño jugar en Brasil, por eso dejé América. Me tocó regresar a Barcelona y me tuve que ir recuperando poco a poco y me fui apartando del fútbol de Primera”, agregó.

El atacante y extremo izquierdo confesó que el técnico mexicano Ignacio Ambriz marcó su carrera en la Liga MX porque este le enseñó a jugar de forma colectiva y a no ser un futbolista temperamental.

“Tenía que jugar más colectivo para el equipo. Aprendí mucho con él en el San Luis, que me llevó al fútbol de México. A partir de una charla con él ya no me dejé expulsar porque reaccionaba bastante (temperamental). En un partido en el que me expulsaron me dijo que si reaccionaba otra vez me iba a mandar a Ecuador, a raíz de eso comencé a tranquilizar el temperamento”, relató.

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Arroyo recuerda que en ese partido dejó con un jugador menos al San Luis y el equipo perdió. “Entonces fui aprendiendo a no reaccionar, porque yo recibía muchas tarjetas rojas”.

En algún momento dentro de la Comisión Antidopaje de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) se pensó que Michael Arroyo podía haber sido sancionado de dos a cuatro años por intento de evasión al control de dopaje posterior al partido del Clásico del Astillero disputado el 14 de octubre de 2018 en el estadio Banco Pichincha, jugando Gambetita para los amarillos.

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No obstante, sobre el deportista recayó el 28 de noviembre del mismo año, tras dar positivo por hidroclorotiazida, una sanción por un año que a la postre la misma Comisión Disciplinaria de la FEF decidió reducir al 50 %. En tanto que el médico del equipo de la institución canaria, Gustavo Peralta, fue suspendido cuatro años. Ambos castigos se basaron en el reglamento antidopaje de la FIFA.

Gambetita quedó inhabilitado desde el 28 de noviembre de 2018 hasta el 28 de mayo de 2019 por la FEF. Pero no volvió a formar parte de la dinámica de Barcelona SC hasta el 17 de febrero de 2020 luego del anuncio de demanda a ese club por una suma de 8 millones de dólares -la mitad por daños y perjuicios- presentada un mes antes de su regreso. Esa etapa como futbolista canario la cerró con cinco apariciones en la primera fase de la Liga Pro 2020 y cuatro en la segunda. Adicionalmente, intervino en dos encuentros de la Copa Libertadores.

Es jugador de Naranja Mekánica FC desde mayo de 2022.

(D)

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