El extenso historial de polémicas de Mario Balotelli (incendió su casa con fuegos artificiales, retiraron su carro 27 veces en Mánchester...) ha sumado una página más. Blick ha dado a conocer la última de las aventuras del delantero italiano que acabó dando un puñetazo al director deportivo del Sion. El futbolista ha cerrado un año horrible con el club suizo tras consumarse su descenso después de 17 años en la Superliga. Balotelli, que llegó como un fichaje de relumbrón, marcó seis goles en 18 partidos de liga. Insuficientes para evitar que el equipo suizo cayera al pozo de la Challenge League.

Según Blick, Balotelli tenía el epicentro de la fiesta con mujeres en su habitación de hotel en las vacaciones de invierno del equipo suizo en España. Fabio Celestini, entonces técnico, se encontró al delantero con claros síntomas de haber tomado alcohol. Sin embargo, el entrenador tapó el estado del futbolista para el partido ante el Stuttgart con el diagnóstico “Mario tiene dolor en el muslo”.

El gran incidente de la temporada ocurrió en pleno carnaval. El Sion había empatado a uno contra el Winterthur cuando Barthélémy Constantin, director deportivo del equipo, se llevó a Balotelli disfrazado para que pasara desapercibido. El futbolista llevaba un disfraz de Pikachu y el directivo iba vestido de un personaje de La casa de papel. La noche se empezó a torcer cuando el jugador fue reconocido por un invitado en la fiesta a la que habían ido y sacó una cámara. El de Palermo se ofuscó y después de los insultos llegaron los puñetazos que dejaron a la persona que identificó a ‘Súper Mario’ en el suelo y ante el que acudió Constantin para proteger al futbolista. En mitad de todo el indicente Balotelli dio un puñetazo al director deportivo.

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El propio Constantin contempló la derrota del Sion ante el St. Gallen (0-4) en el banquillo con un ojo inyectado en sangre. Los seguidores del equipo quemaron una camiseta de Balotelli en las gradas. Con Balotelli siempre puede saltar la sorpresa. El 13 de mayo el Sion perdía por 0-3 en el descanso ante el Servette y Christian Constantin, presidente del club, no esperó al final del partido para cesar a David Bettoni. A Balotelli no le gustó y decidió no salir a jugar. Araz entró en su lugar. El final del atacante de 32 años en Suiza puede estar cerca. “Con Mario teníamos ilusiones, porque hicimos todo lo posible para que pensara sobre todo en el fútbol, pero no lo conseguimos”, dijo Barth Constantin a Blick.

(D)