Un año después de que Argentina lograse el primer Mundial para una nación sudamericana en dos décadas, el brasileño Fluminense asume el reto de poner fin a once años sin título del representante de la Conmebol en el Mundial de Clubes.

Para ello, el Flu deberá comenzar ganando su duelo de semifinales el lunes ante el Al-Ahly egipcio y en caso de victoria le esperaría en el choque por el título, el viernes, el vencedor de la otra semifinal, Manchester City-Urawa Reds, que tendrá lugar el martes.

Después de un fulgurante arranque en el Mundial de Clubes -creado en el año 2000 y que desde 2005 se disputa ininterrumpidamente en su formato actual con el campeón de cada una de las seis confederaciones del mundo más un representante del país anfitrión-, Brasil dio a Sudamérica los tres primeros cetros mundiales (Corinthians en el año 2000, Sao Paulo en 2005 e Inter de Porto Alegre en 2006; entre 2001 y 2004 se disputó la Copa Intercontinental).

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A ello sucedió un paréntesis de cinco años en los que el título aterrizó sucesivamente en Europa, antes de que de nuevo Corinthians devolviese en 2012 a Sudamérica el honor de contar con el campeón del mundo de clubes.

Pero desde entonces, la travesía por el desierto sin apenas oasis en los que paliar mínimamente la sed de reencontrarse con la gloria. Diez ediciones disputadas de las que solo en cinco el representante de la Conmebol, que inicia su recorrido en semifinales, pudo llegar a la final (San Lorenzo en 2014, River Plate en 2015, Gremio de Porto Alegre en 2017, Flamengo en 2019 y Palmeiras en 2021).

Si hubo un equipo sudamericano en las seis primeras ediciones del torneo, en las trece siguientes solo en siete ocasiones el representante de la Conmebol disputó la final.

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Así pues, el fútbol europeo domina el palmarés del torneo con quince títulos, por cuatro de los clubes sudamericanos.

La balanza se ve más equilibrada en la extinta Copa Intercontinental, antecesora del Mundial de Clubes, que enfrentaba al campeón europeo y al sudamericano, en la que Sudamérica logró 22 títulos, por 21 de los europeos.

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Varios factores pueden explicar esta tendencia, desde la pujanza del fútbol en Asia, donde países como China o los campeonatos de la península arábiga han invertido amplias sumas de dinero en la contratación de estrellas, a la cada vez más temprana incorporación de los jugadores prometedores de Sudamérica al fútbol europeo.

Así lo explicaba este domingo el seleccionador de Brasil y técnico del Fluminense, Fernando Diniz: “El hecho de que los equipos sudamericanos no ganen desde 2012 pasa en primer lugar por el poder económico. Los equipos europeos, de manera general, se acaban llevando de forma cada vez más precoz los jugadores que destacan de Brasil, de Argentina, de Uruguay... y también los que consideran los mejores entrenadores. Cuando esto sucede durante mucho tiempo termina creando un desnivel (...), lo que lo explica el desnivel financiero”.

Por países, y contando ambas competiciones que otorgan el título mundial de clubes, España lidera el palmarés con doce títulos; ocho del Real Madrid, tres del FC Barcelona y uno del Atlético de Madrid.

Pero si Fluminense lograse el título en Yeda, Brasil sumaría once títulos en total, y el Flu se convertiría en el séptimo equipo de país sudamericano en coronarse a nivel mundial; Sao Paulo, tres; Santos y Corinthians, dos; Internacional, Flamengo y Gremio, 1.

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En caso de victoria, Fluminense se convertiría en el último campeón bajo un formato que a partir de 2025 pasará a disputarse con 32 equipos con una periodicidad cuatrienal. (D)