Antonio Romero Saldarreaga I Belo Horizonte, Brasil

Setenta y nueve minutos aguantó Emelec en un atestado Mineirao, y solo un penal de Hulk (1-0) significó la eliminación de los millonarios de la Copa Libertadores a manos del Atlético Mineiro, un equipo muy difícil de vencer en casa en las últimas temporadas y que este martes gozó del apoyo de 56.421 hinchas.

El equipo eléctrico, que antes del único tanto del partido se benefició sobre todo de la falta de puntería del local, cayó por la mínima ventaja en Belo Horizonte y se despidió del torneo continental al sucumbir en la serie de octavos de final con global de 2-1, tras el empate a 1 en Guayaquil.

En el escenario de Minas Gerais, Atlético lideró las acciones ofensivas desde el arranque. Dentro del primer cuarto de hora, Hulk mostró que no solo tiene fuerza física sino que además goza de buena técnica. El corpulento atacante se escapó por derecha, primero, del inútil marcaje de Marlon Mejía sobre la raya final, pero no encontró receptor para una potencial asistencia; luego, recibió en el área y disparó con colocación, mas el golero Pedro Ortiz voló para despejar.

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En el saque de esquina que se generó con el bloqueo de Ortiz, el balón se pasó en el área sin que nadie pudiera conectarlo antes del despeje de la zaga ecuatoriana.

El elenco de Minas Gerais probaba por distintos frentes, tanto por el centro con Hulk como por las bandas. No obstante, carecía de puntería en el remate. En tanto, Emelec no encontraba espacios para atacar y se limitaba a enviar pases largos a Alejandro Cabeza, quien estaba bastante apartado si bien ganaba todo por aire, aunque sin trascendencia.

Ortiz tuvo que volver a lanzarse para despejar un cabezazo del Galo cuando todavía no se cumplía la media hora de juego, y nuevamente controló después otro remate débil del elenco local, que sufría de imprecisión.

Recién a los 36 minutos Emelec llevó susto a la portería rival. El colombiano Alexis Zapata probó de zurda desde fuera del área, pero el esférico se fue por encima del arco de Everson.

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La hinchada blanquinegra, que respondió sobremanera al evento, no paraba de alentar y de expresar sonoramente su inconformidad con las decisiones arbitrales en contra del Atlético.

El complemento presentó más de lo mismo. Remates y remates del local, sin puntería o a las manos de Ortiz.

La paciencia de la Massa del Atlético duró 55 minutos. En adelante, la exigencia para con sus jugadores era mayor y así lo hacían notar con reclamos desde las gradas. Y a la hora, los cánticos se escucharon más que nunca: “Galo, Galo, Galo…”.

Y aunque Atlético superaba la docena de tiros, Emelec recién disparó dentro de los tres palos a los 63 minutos. El capitán uruguayo Sebastián Rodríguez se animó a tirar desde fuera del área, pero Everson estuvo bien ubicado.

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Llegó el momento fatídico cuando Eddie Guevara, en su intento de marcaje a Eduardo Vargas, quien amenazaba con centrar por izquierda, metió la mano y el árbitro central sancionó con la pena máxima.

Al cobro desde los once metros fue Hulk, quien en la ida había fallado un penal debido a la atajada de Ortiz. Esta vez, la principal figura del Galo no perdonó e infló las redes (minuto 79), al costado contrario del que probó en Guayaquil la semana pasada.

El festejo en el Mineirao fue ensordecedor, al saberse el Atlético clasificado para los cuartos de final de la Libertadores por quinta vez en su historia.

Los pupilos de Antonio Mohamed buscaron otro tanto en el desenlace, con insistencia, pero sin éxito. Los de Ismael Rescalvo nunca encontraron opciones ante un club que en las últimas tres campañas apenas perdió tres partidos en el Gigante de Pampulha. (D)