La selección ecuatoriana ha tenido una significativa evolución futbolística a lo largo de su historia, desde solo participar en eliminatorias y ver como un hecho imposible estar en un Mundial, a luego quedar cerca y, posteriormente, a considerar como una obligación la presencia entre las mejores selecciones del mundo.

Durante todo ese proceso, Ecuador buscó inicialmente una identidad, una base sobre la cual trabajar y fundamentar los proyectos a mediano y largo plazo.

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Una cuestión que comenzó a tomar fuerza con la llegada de Dusan Draskovic —a finales de la década de 1980— y el cambio en la metodología del entrenamiento del jugador ecuatoriano.

Pero no solo eso, sino también la mentalidad. Draskovic consideraba a la mentalidad como un aspecto primordial para el alto rendimiento.

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Le enseñó al jugador ecuatoriano a no sentirse menos que nadie porque sus condiciones físicas eran superiores a las de cualquiera. No tardó mucho y en 1993 Ecuador fue semifinalista de la Copa América y registró la que es hasta ahora la mejor participación de Ecuador en ese torneo.

La línea colombiana con Francisco Maturana se instauró tiempo después y le dio resultados a Ecuador, que consiguió clasificar a su primer Mundial, bajo el mando de Hernán Darío Gómez, quien era asistente del Pacho.

Para la Copa del Mundo de Corea y Japón 2002, la primera en la historia del fútbol ecuatoriano, el equipo dirigido por el Bolillo, fiel a su estilo, utilizó un clásico 4-4-2.

Su alineación ideal era con José Francisco Cevallos en el arco, la línea de cuatro integrada por Ulises de la Cruz, Iván Hurtado, Geovanny Espinoza y Raúl Guerrón; el mediocampo lo integraba Alfonso Obregón y Kléber Chalá, por las bandas jugaban Ángel Fernández y Édison Méndez, mientras que en punta estaban Álex Aguinaga y Agustín Delgado.

Para Alemania 2006, se mantuvo la base, pero no el cuerpo técnico. Llegó el colombiano Luis Fernando Suárez, quien logró la mejor participación en la historia del combinado nacional, hasta ahora, en sus participaciones en los mundiales.

La alineación ideal del colombiano fue con Christian Mora en la portería; Ulises de la Cruz, Iván Hurtado, Geovanny Espinoza y Néicer Reasco integraron la zaga; Segundo Castillo y Edwin Tenorio en la contención; mientras que por las bandas estaban Édison Méndez y Antonio Valencia; Agustín Delgado y Carlos Tenorio comandaron el ataque.

La Tricolor volvió a los mundiales para Brasil 2014, con otro entrenador colombiano y la misión de superar lo hecho hace ocho años.

Reinaldo Rueda no lo pudo lograr y se quedó en fase de grupos.

Su once ideal estaba conformado por Alexander Domínguez; Juan Carlos Paredes, Jairo Campos, Frickson Erazo, Walter Ayoví; Oswaldo Minda, Christian Noboa, Jefferson Montero, Antonio Valencia; Enner Valencia y Felipe Caicedo.

Rueda también utilizó una línea de cuatro en el fondo y atacaba con dos puntas, aunque las características de Enner Valencia ya invitaban a pensar en un rol más dinámico para el punta.

Bajo el mando del argentino Gustavo Alfaro, Ecuador participó en Qatar 2022 y también se quedó fuera en la fase de grupos, sin poder superar lo hecho en Alemania.

Alfaro, quien dirigirá a Paraguay en la cita del 2026, también empleó los cuatro zagueros en el fondo y atacó con dos puntas.

El once ideal de Alfaro fue el siguiente: Hernán Galíndez; Ángelo Preciado, Félix Torres, Piero Hincapié, Pervis Estupiñán; Jhegson Méndez, Moisés Caicedo, Romario Ibarra, Gonzalo Plata; Enner Valencia y Michael Estrada.

Para esta nueva cita mundialista, la quinta que jugará Ecuador en su historia, el argentino Sebastián Beccacece podría modificar la tendencia ya que su esquema suele partir de una línea de tres en el fondo.

Sin embargo, también ha jugado con cuatro zagueros durante su estadía en el banquillo tricolor. Donde sí ha generado una variante es en el medio sector, donde utiliza a tres mediocentros, y en el ataque a dos extremos y un punta. Del 4-4-2, Ecuador podría pasar al 4-3-3.

Este es el once de Beccacece: Hernán Galíndez; Joel Ordóñez, Willian Pacho, Piero Hincapié; Alan Franco; Pedro Vite, Moisés Caicedo, Nilson Angulo, John Yeboah; Gonzalo Plata y Enner Valencia.

Este equipo también puede ofrecer una serie de variantes tácticas e intercambio de roles en sus jugadores. En el caso de Franco, podría arrancar inicialmente como interior, pero en determinados momentos aparecer como carrilero por derecha en fase defensiva.

Así como también una proyección ofensiva de Hincapié podría dejar a tres zagueros en el fondo y armar un esquema de 3-5-2 en fase ofensiva.

De igual forma, Plata podría tener fluidez posicional para poder desenvolverse por todo el frente de ataque. Las variantes y la calidad de jugadores que posee Beccacece en este combinado invita a pensar de que se puede lograr el objetivo de superar lo hecho en el 2006. (D)