Eduardo Moscoso, director técnico de la selección femenina de Ecuador, conversó con EL UNIVERSO sobre su vida, su formación y su trabajo al frente de las selecciones juveniles y mayor. Nacido en Riobamba hace 46 años, Moscoso llegó a Quito para estudiar Educación Física en la Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE. Desde entonces se dedica a entrenar y formar jugadoras con valores que impulsa el fútbol femenino, consolidando un proceso histórico que incluye siete clasificaciones a Copas Mundiales con distintas categorías de la selección ecuatoriana. Una de ellas, es la histórica clasificación al Mundial sub-20 femenino, al ser la primera vez en esta categoria, que se jugará en Polonia este 2026.

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¿Cuándo se dio cuenta de que quería ser director técnico?

Yo jugué fútbol desde muy niño, fui seleccionado de la selección de Chimborazo. Luego jugué unos años fútbol profesional, pero lo hacía por el deseo de jugar. Luego de graduarme en el colegio, vine a Quito a estudiar Ingeniería de Sistemas, porque era la carrera que estaba de moda en ese tiempo, no sé ni por qué lo hice. Luego de dos años en la carrera de Sistemas, me cambié a estudiar Educación Física y fue ahí donde encontré lo que en verdad me apasionaba. Cuando jugaba en el equipo de la Universidad, comencé a ayudarle al profesor Juan Cerón, que ese tiempo era mi entrenador, y comencé a decirle ‘puedo ayudarte a hacer los calentamientos o a hacer los trabajos’, y desde ahí ya comenzó este camino para ser entrenador.

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¿Alguien le motivó a ser entrenador?

Mi tío, Juan Moscoso, él vio algo en mí. En 1998 crearon el primer torneo en Riobamba de niños. Mi tío sacó un equipo para que jueguen sus hijos y me llevó de Director Técnico. Yo tenía 17 años, no sabía cómo entrenar un equipo, solo les hacía jugar, les hacía definir, pero él ya vio en mí que algo había. En 2004, trabajé en Liga de Quito unos años y ahí comenzó mi camino con categorías de infantojuveniles, después fui preparador físico y después de nuevo otra vez técnico.

¿Qué hace el profe Edu luego de los entrenamientos, luego del fútbol?

Cuando yo estoy aquí en la selección, me entrego al máximo, trabajo todo el día junto al staff, miramos videos, entrenamos, pero una vez que se acaban estas jornadas de trabajo, yo voy a mi casa y soy muy hogareño, paso con mi esposa Diana, con mi hijo pequeño Martín y el hobby ahora es pasar con ellos. Yo viajo mucho aquí en la selección, tengo jornadas muy intensas y suelen ser meses muy largos, en los que la familia extraña, que la familia te necesita, porque en este caso yo tengo un hijo pequeño y él quiere jugar y pasar conmigo, entonces mi hobby ahora es pasar con mi familia. Pero también me encanta el ecuavoley y juego con mis amigos, pero el resto del tiempo paso con mi familia.

¿Qué es lo que más le motiva a seguir como director técnico?

La motivación más grande que tengo es que el fútbol es mi pasión. Estoy en la selección 18 años, pero si algún rato tengo que salir quisiera estar en un equipo, y si no puedo estar en un equipo quisiera tener mi escuela de fútbol entrenándole a mi hijo.

¿Cuál ha sido el mayor aprendizaje que ha tenido durante toda esta trayectoria?

El mayor aprendizaje es que la educación es la base de todo. Yo no fui un gran alumno, pero fui muy constante. Entonces, cada día fui innovando y cada vez que yo me propongo algo lo hago con compromiso. El mayor aprendizaje que saco de todo este camino que he hecho es que debo estudiar, que debemos innovar, que debemos tener nuevas ideas, pero las nuevas ideas deben ser fundamentadas desde un conocimiento, desde una base científica para luego poder uno tener creatividad. Entonces, el estudiar, el hacerlo todo con profesionalismo, buscar la excelencia.

¿Qué valores inculca en las jugadoras?

Algo que hicimos con esta categoría sub-20 antes de irnos: comencé a hacer unas charlas con el staff, con todas las personas que trabajábamos para la sub-20 y le llamé a estos detalles ‘la victoria invisible’. Es esto de querer la excelencia en cada uno de los campos y puede ser que el resto no lo ve. Entonces, comenzamos a trabajar desde charlas, de hablar de puntualidad, hablar de compromiso, hablar de empatía, hablar de sinergia, de cohesión, de que cuando nos saludemos los que estamos involucrados lo hagamos con energía porque las jugadoras nos están viendo. Entonces, esa victoria invisible también fue fundamental para sacar el subcampeonato en la sub-20 femenina en este torneo porque el arrancar un proyecto con unas bases sólidas de las cosas claras, de las metas claras, de los objetivos y del compromiso creo que es fundamental.

¿Cómo logró transmitir esa idea de excelencia al grupo?

Cuando arrancamos este proceso hice una charla en Daule, invito a todas las personas del staff y les digo que quisiera darles un par de ideas y les hablo de la excelencia y me baso en la excelencia que estudié en el Real Madrid y uno de sus pilares es la excelencia y yo les decía que no les hablaba con ego, les hablaba para incentivarles a que todo lo que hagamos, hagamos bien. Que nadie tiene que estarnos empujando si no que nosotros tenemos que tener una motivación interna de querer hacer las cosas bien y que nunca pongamos en duda el trabajo que estamos haciendo.

¿Cómo llegó a estudiar en el Real Madrid?

En 2017 yo dije ‘tengo que darle algo más a mi profesión y al sueño que yo tengo de dirigir’, en ese instante dejo de ser preparador físico y paso a ser asistente técnico de la sub-18 con el profesor Rodríguez aquí en la selección del Ecuador y veníamos del Mundial sub-20 de hombres. En ese tiempo era preparador físico, regresábamos de Corea del Sur y me vino a la mente que me tengo que ir, tengo que buscar otro rumbo si quiero cambiar mi vida profesional y en ese instante yo decidí irme a estudiar en España me fui a estudiar un año, pero le había conversado a mi esposa... y decidimos irnos con mi esposa a estudiar un año en Madrid. Fue un máster en director de fútbol avalado por la Universidad Europea.

¿Por qué buscó un nuevo aprendizaje en el exterior?

No digo que aquí en el Ecuador estemos haciendo las cosas mal solo que necesitábamos un ‘empujoncito’ de confianza o tal vez reafirmar las cosas buenas que estábamos haciendo. Es así que me fui un año completo a Madrid a estudiar con muchos retos porque teníamos materias en inglés,... Fue un reto y a la final todos esos conocimientos me sirvieron para poder venir acá a la selección e implementar algunas cosas innovadoras que ese era el sueño que yo tenía, traer ideas de otras culturas deportivas y consolidar las cosas que ya estábamos aquí haciendo en la federación.

¿Qué siente cuando ve a una de las jugadoras que formó en la selección mayor?

Mucha alegría porque nosotros como cuerpo técnico hablamos siempre de una formación integral, queremos que las jugadoras que formamos: desde la sub 15 pasen a la sub 17, que lleguen a la sub 20 y cuando debuten en la selección mayor, sea el reflejo del resultado, de todo el trabajo que han hecho en cinco años. Eso es para nosotros de mucha alegría y ahora tenemos jugadoras que están en la selección mayor por sus méritos porque son jugadoras con más formación con el talento que ellas tienen.

¿Qué debería mejorar dentro del fútbol femenino?

Por ahora necesitamos tiempo para poder organizar la estructura del fútbol femenino. De esta manera nosotros vamos a poder involucrar a más equipos a nivel de todo el país, pero también vamos a tener más jugadoras actuando, entrenando y compitiendo. Debemos tener más competencia y no solo avalada por la Federación Ecuatoriana de Fútbol, sino en todos los barrios, en todas las comunidades interescolares, intercolegiales, todos los entes que puedan dar competencia a las jugadoras creo que deberíamos hacerlo para poder promover más los talentos y muchas de las jugadoras que justamente clasificaron en el sub-20 al mundial de Polonia, vienen de este proceso, de la clasificación del sub 17 a República Dominicana y Marruecos. (D)