La selección de Ecuador atraviesa la racha más larga sin derrotas de su historia, pero lejos de generar plena confianza, el invicto de 17 partidos bajo el mando de Sebastián Beccacece ha abierto un debate: la Tri compite, resiste… pero no termina de convencer.

Desde aquella caída ante Brasil en septiembre de 2024, el equipo no volvió a perder. Un dato que, en cualquier contexto, sería motivo de celebración. Sin embargo, el detalle está en cómo se construye esa racha: apenas seis victorias en 17 partidos, con el resto convertidos en empates, muchos de ellos dejando sensaciones tibias.

Publicidad

El problema no es nuevo, pero sí cada vez más evidente: a Ecuador le cuesta ganar. Y eso, en el fútbol de selecciones —y más aún pensando en un Mundial— termina siendo un síntoma preocupante.

La raíz está en la falta de gol. En la era Beccacece, la Tricolor ha marcado apenas 15 goles en 18 partidos, con un promedio de 0,83 por encuentro. Números bajos para un equipo que necesita competir al máximo nivel y que explican por qué tantos partidos se cierran sin diferencias.

Publicidad

Los datos refuerzan esa sensación: siete empates 0-0 y cuatro 1-1 reflejan a una selección que controla, pero no golpea. Solo en tres encuentros logró marcar más de un gol, todos con victoria, lo que deja en evidencia una relación directa entre eficacia ofensiva y resultados.

En contraste, la defensa es el gran sostén del equipo. Ecuador fue la selección menos batida en las Eliminatorias sudamericanas, con apenas cinco goles recibidos, confirmando que la base está firme desde atrás. Ese equilibrio defensivo le ha permitido sostener el invicto, incluso en partidos donde no logra imponer condiciones.

El gran vacío aparece del mediocampo hacia adelante. No hay un conector claro que enlace la generación con la finalización, lo que provoca que Enner Valencia quede muchas veces aislado, obligado a resolver en soledad.

En ese contexto, algunas luces comienzan a aparecer. John Yeboah se perfila como una de las mejores noticias recientes: fue el jugador más desequilibrante en los amistosos ante Marruecos y Países Bajos, aportando frescura, uno contra uno y gol.

Gonzalo Plata, futbolista de la selección ecuatoriana. Foto: AFP

Distinto es el caso de Gonzalo Plata. Su talento es indiscutible, pero su presente en Flamengo genera incertidumbre. Con la llegada del técnico Leonardo Jardim, su continuidad y protagonismo están en duda, en medio de cuestionamientos disciplinarios y decisiones técnicas que lo han relegado. Una situación que podría impactar directamente en la selección, que necesita que sus extremos lleguen con ritmo y confianza.

Así, Ecuador se encuentra en una especie de equilibrio inestable: sólido en defensa, competitivo en resultados, pero con una ofensiva que no despega. Y ahí está el gran desafío de Beccacece.

Porque en un Mundial no alcanza con no perder. En ese escenario, donde el margen de error es mínimo, la diferencia la marcan los equipos que saben ganar.

Hoy, la Tri sigue invicta. Pero también sigue en deuda. (D)