La evolución de la selección ecuatoriana de fútbol en los mundiales también refleja cómo el fútbol nacional pasó de exportar talentos muy puntuales a convertirse en una fuente constante de ventas al exterior.
En Corea-Japón 2002, el equipo estaba compuesto casi en su totalidad por jugadores del torneo local: 20 de los 23 convocados militaban en clubes ecuatorianos y apenas tres actuaban en el extranjero, lo equivalente al 87 % y 13 %, respectivamente.
Para Alemania 2006 la tendencia comenzó a cambiar, aunque la base seguía estando en el campeonato nacional. La data indica un 78,3 % de jugadores locales versus un 21,7 % en el fútbol extranjero.
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Sin embargo, con el paso de los años la presencia de futbolistas en ligas internacionales fue ganando terreno hasta que, en Brasil 2014, por primera vez los seleccionados que jugaban fuera del país superaron a los que permanecían en Ecuador.
Y la distancia fue significativa: el 65,2 % de los convocados era del exterior y el 34,8 %, del fútbol local.
La diferencia alcanzará una dimensión inédita en el Mundial de 2026. Solo dos convocados militan actualmente en la Liga Ecuabet, la cifra más baja en la historia de Ecuador en una Copa del Mundo. Los porcentajes son determinantes: el 92,3 % de los jugadores milita en el exterior, muchos de ellos en los mejores equipos del mundo.
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En poco más de dos décadas, la realidad se invirtió por completo: de una selección conformada casi en su totalidad por futbolistas del medio local a otra en la que más del 90 % desarrolla su carrera en el exterior.
(D)




