El zaguero esmeraldeño Piero Hincapié, quien será convocado en junio por primera vez a la Tricolor, podrá ser visto de cerca en Ecuador antes, toda vez que su equipo, el argentino Talleres de Córdoba, se presenta la noche de este martes en el estadio George Capwell para medirse con Emelec por Copa Sudamericana. En un diálogo con ESPN, el jugador de 19 años hizo un repaso de su breve carrera desde que debutó en 2019 en Primera-A con Independiente del Valle y contó cuán complicado se le ha hecho afianzarse en el elenco principal de la T. “No puedo dormir en la noche si me equivoqué en un pase”, se sinceró el joven defensa sobre su personalidad y también bromeó respecto del choque con los millonarios, pues su padre es emelecista.

¿Qué significa volver a su país con Talleres de Córdoba?

Lamentablemente, vamos a Ecuador ya sin ninguna esperanza en la Sudamericana. Vamos a jugar por el equipo, a entregar todo, como siempre, y a despedirnos bien de la Copa. Aunque Guayaquil no es mi ciudad van a ir mi mamá y toda mi familia, así que me voy a sentir bien. Me voy a sentir feliz porque ya llevo mucho tiempo que no los veo.

¿Que el rival sea Emelec le cambia en algo?

Publicidad

Es el equipo que me tocó en el grupo, me gustaría jugar con otro, pero por ahora es ese.

¿Y para su familia, le pidieron algo para el partido?

Todavía no. Mi papá es el que me molesta. Bromea y me dice: ‘Ya no tienes nada, déjalos ganar’ (risas). Con el partido en Córdoba estaba caliente por el resultado, pero terminó celebrando el triunfo. Lo regañé ese día. Al final, su equipo es Emelec, pero su hijo está jugando en otro. El amor por un hijo es mucho más que un equipo.

¿Cómo se dio su llegada a Talleres de Córdoba?

Vino inesperadamente, la verdad. Un día estaba durmiendo y me llegó la llamada de Andrés Fassi (presidente del club argentino). Me dijo que estaba interesado en mí, que me venía siguiendo hace varios meses. Hablé con mi empresario porque había una propuesta del Grupo City también. Lo hablé con mi familia y vine a Córdoba. Creo que la decisión está dando buenos frutos, gracias a Dios.

¿Cómo se describe como jugador?

Publicidad

Me considero un jugador que le gusta salir jugando siempre, que no da ninguna bola por perdida. Un jugador que siempre quiere ganar y tener la frente alta. No me gusta perder y cuando pierdo me siento mal. No puedo dormir en la noche si me equivoqué en un pase. Mis compañeros me dicen que no me enoje por un pase malo, porque siempre va a haber. Los futbolistas estamos expuestos al error.

¿Qué siente que ha mejorado en el fútbol argentino?

La toma de decisiones, tengo que ser más rápido. El fútbol en Argentina es muy intenso y no te da tiempo a pensar. Acá hay buenos delanteros, eso te ayuda a mejorar en el día a día con jugadores que tienen mucha más experiencia. Vas viendo sus movimientos y vas aprendiendo. También, creo que aprendí mucho a cabecear. A mí no me gustaba ir arriba con todo. Ahora he mejorado mucho eso y me está gustando.

¿Desarrolló su físico también?

Sí, hay mucho trabajo de gimnasio. Acá todos los delanteros tienen una buena contextura. Eso me faltaba y he venido mejorando mucho. Lo he mejorado a full y voy a seguir para ganar más masa muscular. Llegué con 73 kilos y ahora peso 76 kilos. Eso te ayuda para ir al choque o para disputar una pelota con otro delantero de la misma o más potencia. He aprendido muchas cosas en este poco tiempo.

Ya lleva casi un año en Argentina, ¿se siente adaptado?

Los primeros meses fueron complicados. Vine solo, mi familia no pudo por la pandemia. Al principio la pasé un poco mal, pero no tanto porque el grupo y el cuerpo técnico me recibieron de la mejor manera. Me ayudó llegar con un compañero, Matías Córdoba. Como él era nuevo también era una compañía, por lo menos. Poco a poco se fue dando la adaptación con los entrenamientos. El grupo te ayuda mucho, te va llevando y vas sumando puntos para el día que te toque jugar, como me tocó. Creo que lo aproveché al máximo.

¿Y a lo cordobés, le hicieron probar el fernet y escuchar cuarteto?

(Risas) El fernet no me gusta, no, no. El cuarteto por ahí lo escucho, pero no soy apasionado. (D)