Para que un gobernante, funcionario o cualquier persona trascienda con el paso del tiempo debe dejar un legado que lo eternice. En este sentido sería muy bueno que las actuales autoridades deportivas nacionales, que están por terminar su gestión, dejen firme, bien fundamentado y financiado el Plan de Alto Rendimiento.

La semana pasada sostuvimos que estaremos a la espera de que las autoridades del próximo gobierno acojan y mantengan el Plan de Alto Rendimiento. Conociendo cómo son los políticos en nuestro país, el tema corre en el serio riesgo de quedar en el olvido.

Ante esta eventualidad es preferible que la Secretaría del Deporte actual lo ponga bajo candado, que quede fijado como una política de Estado para que los nuevos funcionarios solo tengan que sostenerlo e impulsarlo. Independientemente de las gestiones que pueda hacer la Secretaría del Deporte, también deben involucrarse quienes tienen relación directa con los organismos que manejan a los atletas de selecciones como el Comité Olímpico Ecuatoriano y las federaciones por deporte. A todos les conviene que esto siga funcionando. Esto no es solo problema de la Secretaría; ellos se van y los deportistas quedarán mendigando apoyo.

El asunto es que el programa actual es considerado un proyecto de inversión pública que requiere estudios, antecedentes, evaluaciones financieras y socioeconómicas. Son informes que tienen un plazo final con la realización de los Juegos Olímpicos Tokio 2020.

El Plan de Alto Rendimiento debería ser incorporado a las tareas de la Secretaría y con gastos corrientes para que sean permanentes y parte de una política de Estado. Es el proyecto de mejor proyección y futuro para los deportistas ecuatorianos, pero que por ser un proyecto con fecha de inicio y de finalización prácticamente está llegando a su fin con los próximos Juegos Olímpicos.

Hay que tener en cuenta que quienes deben estar más cerca de los deportistas son las federaciones ecuatorianas que conocen todos los detalles y especificaciones de cada disciplina y son a las que deben entregarles los recursos.

Para dejar un grato recuerdo de su paso por este organismo estatal, los directivos en funciones y que están por salir tienen que incorporar el Plan de Alto Rendimiento en el programa anual de la Secretaría.

¿Alcanzarán a realizar los cambios? ¿Tendrán la capacidad de gestión? ¿Podrán convencer a los técnicos de la Secretaría Técnica de Planificación, que es el organismo encargado de analizar y aprobar estos temas y que antes se llamaba Senplades?

Hay que tener en cuenta que quienes deben estar más cerca de los deportistas son las federaciones ecuatorianas que conocen todos los detalles y especificaciones de cada disciplina y son a las que deben entregarles los recursos.

Los funcionarios, en muchas ocasiones, quieren manipular a los atletas. Recuerdo un pasaje triste cuando el Comité Olímpico Ecuatoriano había organizado el abanderamiento de la delegación tricolor que debía concurrir a los Juegos Sudamericanos de Santiago 2014. Al ministro del Deporte de la época, José Francisco Cevallos, se le ocurrió en la misma fecha y misma hora, pero en otro lugar, un desayuno con el presidente de la República para lo cual se dispuso que un autobús recogiera a los deportistas. Fue un episodio terrible. Se irrespetó una ceremonia cívica en la que le entrega al deportista más destacado el honor de portar la bandera nacional en una inauguración. Luego, en el desarrollo de los Juegos, pretendieron -los representantes estatales- ponerles las medallas a los ganadores; un claro desconocimiento de las normas del protocolo.

La Secretaría Técnica hasta ahora no ha aprobado el Plan de Alto Rendimiento para el 2021. Tengo la sospecha de que de lo que queda del actual régimen las federaciones ecuatorianas por deporte sobrevivirán con los llamados ‘saldos remanentes’. Estamos por concluir marzo y los organismos deportivos no reciben sus aportes económicos. El tema está enredado y se debería aprovechar este problema para convertirlo en una oportunidad para dejar al deporte bien implementado y que no quede para manejo político de las autoridades del momento. (O)