Cuadro de situación: jugaban el clásico catalán Espanyol y Barcelona el último sábado. Un derby distinto a los anteriores, muy pesado. Por primera vez en décadas se enfrentaban en un feliz momento futbolístico de ambos: líder el Barça, quinto el cuadro albiazul. El local con la sangre en el ojo pues nunca pudo ganarle al azulgrana desde que inauguró su nuevo y precioso estadio en 2009: cinco empates y nueve victorias del Barcelona. Esta era la ocasión propicia. Y, lo más caliente: el primer partido de Joan García en el arco culé enfrentando a su ex club, el que lo vio nacer, en medio de un clima exaltadamente hostil.

Antecedentes: Joan García, 24 años, llevaba una vida en el Espanyol, donde se formó. En la temporada 2023-2024 fue clave para ganar el ascenso a Primera y en la 2024-2025 resultó decisivo para salvar la categoría con atajadas notables que le valieron ser declarado el mejor arquero del campeonato. Lucía eufórico tras vencer en la última fecha a Las Palmas y mantener al cuadro Perico entre los grandes. Se besó el escudo mirando a las gradas. Fue el 21 de mayo último. El 18 de junio el FC Barcelona anunció unilateralmente su fichaje. No hubo negociación, el Espanyol nunca lo hubiese traspasado a su acérrimo rival, pero el Barça se presentó en la Federación, pagó la cláusula de 25 millones de euros y se llevó al fantástico Joan, previo acuerdo con él. Cabreo gordo en el Espanyol. Se le escapó el ídolo. Y al vecino odiado.

Aclaración: cuando un futbolista pasa de un equipo a otro mediante el pago de la rescisión es porque ha dado el consentimiento para irse, aunque su club se niegue a cederlo. Hay una voluntad expresa. Claro, en el Camp Nou le multiplicaron el contrato por diez y tiene la posibilidad de ganar cosas grandes. Siempre hay gloria rondando el Camp Nou.

Electrocables Barraza

Polémica: desde ese mismo día Joan García pasó a ser mala palabra entre la grey espanyolista. Los medios hablaron días, semanas del tema, se inundaron las redes sociales, de mercenario para abajo lo tildaron de todo. “Es una traición a la altura de Figo”, bramó el periodista Gonzalo de Martorell en El Chiringuito, recordando la traumática fuga del portugués hacia el Real Madrid en el 2000. “Vamos, hombre, no exageres”, replicó un compañero. “Que sí... En Cataluña no puede un niño ir a la escuela con la camiseta del Espanyol porque se le ríen todos. Joan García era uno de esos niños que no podía ir con la camiseta del Espanyol y pasó a ser de los que se ríen”. Roig, un tuitero del Real Madrid coincide con Martorell: “Llevaba una década en el Espanyol. En el último partido se besó el escudo y colgó una foto. Un mes después, borra la foto y se va al máximo rival teniendo ofertas de toda Europa. Es la mayor traición de la historia del fútbol”.

Defensa: de un comentarista madrileño. “Vamos a ponernos en los zapatos de Joan García: un tío que nació y creció en Barcelona, se formó en el Espanyol y ahí se ha convertido en el mejor portero nacional. Llega el Barça y te da la oportunidad de triplicar tu sueldo y de ganar títulos. Tienes la oportunidad de seguir viviendo en Barcelona cerca de tu familia y amigos, jugando en un club gigante. ¿Y te vas a ir a Alemania o a Italia pudiendo vivir y jugar en la ciudad de tu vida? Idos al diablo... Por no hablar de que la rivalidad Espanyol-Barça es ridícula. Uno está a años luz del otro. En términos de nivel futbolístico, es parecida a la que puedan tener Getafe y Real Madrid. Poneos en los zapatos de la persona y no del seguidor con la bufanda antes de llamar traidor y de linchar a nadie”.

Hostilidades: el clásico hierve en la semana previa. Joan García debe volver por primera vez a su casa, el estadio de Cornellá. En todos los foros le llaman “pesetero, traidor, rata, cabrón, judas, vendido, fariseo…” El estadio se une para abuchearlo, le ponen “rata” en muchas pancartas, algunos han hecho dólares con la efigie de García… Le tiran objetos, vuelan algunas botellas. Un clima irrespirable en el que Joan se muestra impertérrito, sereno.

Partido: Y rueda la bola. El Espanyol juega con rabia, como impregnado de toda esa atmósfera en contra de su antiguo compañero. Despliega una intensidad terrible, le quita la pelota al Barcelona (que no es poco), lo encajona. Es más que el puntero de la liga y empieza a ametrallarlo. Y ahí aparece un coloso, un nuevo actor protagónico del fútbol internacional: Joan García Pons.

Electrocables Barraza

Asombro: el joven catalán hace paradas increíbles, milagrosas, con unos reflejos que parecen mágicos. Son siete tapadas, algunas antológicas, y el Barcelona, con más oportunismo que juego, encuentra dos goles (mérito del chico Fermín, que arma las jugadas de ambos) y se va con la victoria 2 a 0 que lo reafirma en la punta de la tabla. Más veneno para la hinchada local, el ex hijo pródigo, al que hostigaron hasta lo indecible, les atraganta los gritos de gol y les gana el duelo. García, por cierto, tiene un comportamiento impecable, sin un gesto, sin celebrar los goles, sin molestarse cuando le lanzan proyectiles, simplemente los recoge y los saca del campo. Pasa el examen más difícil de su vida con nota 10. Y si hubiera once, era once

Paralelo: por encima de la bronca, de la guerra y del juego mismo, quedó la actuación consagratoria del villano/héroe. “San Joan”, “SuperJoan”, titularon en tapa los diarios deportivos. Nos hizo acordar al mejor Fillol, al apogeo de Casillas, a grandes de todos los tiempos. Aunque ya le habían visto dos temporadas de ensueño en el Espanyol, toda España quedó boquiabierta con la descomunal faena del sábado. Inmediatamente llevó a pensar si está al mismo nivel, o incluso más que Courtois, que Neuer, que Oblak o el Dibu Martínez, los mejores exponentes del momento. No, ni un milímetro menos. Y por encima de Donnarumma, Alisson, Sommer, Bono…

Análisis: ¿qué tiene Joan García…? Reflejos gatunos, un poder de reacción de Flash, gran juego aéreo, rapidísimo para salir a cortar, bueno en el mano a mano, todo ello barnizado con una determinación fabulosa y mente de acero. Se la juega en cada acción. Barcelona se agenció por 25 millones un golero de época, que puede contribuir a encadenar conquistas. Si su talón de Aquiles desde hace años es la defensa, Joan puede solucionar muchos de esos errores que le han costado tantos disgustos. Es decididamente un salvapartidos.

Electrocables Barraza

Problema: Luis de la Fuente, DT de la Selección Española, tiene tres guardametas fijos desde hace tiempo, Unai Simón (titular), David Raya y Remiro. Eficientes, aunque ninguno de los tres iguala la línea de García. Y aquí viene el embrollo: De la Fuente es un sujeto obstinado, difícilmente liquide a uno de aquellos tres, que han sido partícipes de los triunfos en la Eurocopa y la Liga de Naciones, para dar lugar a García. Respalda a su grupo y es de los que mueren con la suya. Pero ya está instalada la pregunta en toda España: “¿No va a llevar a Joan García al Mundial…?” El primer gol que le hagan a la Roja con responsabilidad de su arquero avivará las críticas y podría desembocar en una crisis en pleno torneo.

Recuerdo: un arquero puede tener menos influencia en un equipo que un atacante. No obstante, surge el recuerdo de 1978, cuando Menotti dio la lista definitiva y dejó afuera a Maradona, el mejor futbolista argentino en ese momento junto con Bochini. Hasta hoy no se lo perdonan. Y eso que fue campeón. (O)