Cuadro de situación: jugaban el clásico catalán Espanyol y Barcelona el último sábado. Un derby distinto a los anteriores, muy pesado. Por primera vez en décadas se enfrentaban en un feliz momento futbolístico de ambos: líder el Barça, quinto el cuadro albiazul. El local con la sangre en el ojo pues nunca pudo ganarle al azulgrana desde que inauguró su nuevo y precioso estadio en 2009: cinco empates y nueve victorias del Barcelona. Esta era la ocasión propicia. Y, lo más caliente: el primer partido de Joan García en el arco culé enfrentando a su ex club, el que lo vio nacer, en medio de un clima exaltadamente hostil.