A través de las redes sociales y con bastante tardanza me llegó la noticia del deceso de uno de los futbolistas nacionales más destacados de la década de los 60: Néstor Emiliano Azón o el Chino Azón, como lo identificó la afición. Vistió varias temporadas la casaca del Everest y su aparición en la primera serie fue relampagueante: balón que tocaba en las 18 yardas iba a morir en la red. Fue toda una revelación.