“Cinco de los quince artículos más leídos son de deportes, y cuatro de ellos sobre Messi”. Lo contaba Andre Fernández, editor de El Nuevo Herald y The Miami Herald, los diarios hermanos de la península de la Florida. El debut de Messi con su cinematográfico gol de tiro libre en el minuto 94 batió todos los registros de audiencia: 12,5 millones de personas lo palpitaron frente a la computadora. El partido de fútbol más visto en la historia de Estados Unidos. Conste que Messi está encapsulado: por primera vez la Major League Soccer no va por TV abierta a través de los gigantes CBS, ABC o NBC, Univisión o Telemundo ni por las cadenas internacionales de deportes como ESPN, Fox Sports, DirecTV. Apple hizo una apuesta fuerte, se quedó con los derechos de transmisión y quien quiera ver los juegos debe abonarse al canal del coloso tecnológico. Esto, obviamente, resta espectadores. Por una señal abierta aquel número tal vez se hubiese triplicado. En Apple corre el champán, desde el desembarco de Messi cientos de miles de nuevos abonados pagan los 8 dólares mensuales para tener acceso a la magia de Lionel. Y lo notable es que no son solo de Estados Unidos, hay muchos del resto del mundo.

Anoche, cuando el Inter Miami saltó al césped a enfrentar al Orlando City, la cuenta de Instagram del club rosa y negro había alcanzado los 13 millones de seguidores. Hasta el anuncio de la llegada de Messi apenas sobrepasaba el millón. El Inter histórico, el de Milán, con 115 años de tradición y 44 títulos, entre ellos 19 Scudettos y 3 Champions, apenas logró rebasar el pico de los 10 millones de adherentes.

Adidas, el proveedor oficial de la MLS que ha asociado a Messi en las ganancias por la venta de sus camisetas, se vio desbordado y apenas pudo abastecer la messimanía con 825.000 prendas. Se agotaron en un suspiro. Y conste que la prenda oficial cuesta 190 dólares. Pero ya están las máquinas echando humo en las fábricas de Vietnam, Noruega, Italia y Ohio para, en octubre, volcar sobre el mercado estadounidense e internacional varios millones de casacas con el 10, lo mismo que sucedía en el Barcelona y en el Paris Saint Germain, pero esta vez en un club nuevito, ignoto hasta hace un mes, y que va último en las posiciones.

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“Las entradas para ver al Inter Miami antes de Messi costaban 15 dólares e incluían un hot dog. Luego las bajaron a 5 dólares. Ahora, las más económicas salen 168 dólares. Hay que considerar que esta es una región de entretenimiento y el abanico de ofertas es impresionante, pero igual el boom desatado por Messi superó todo lo imaginable. Leo es una máquina de generar dinero”. Lo cuenta Luis F. Sánchez Espinar, peruano con treinta años de residencia en Miami, periodista del diario Las Americas. “Jamás pensé que iba a vivir esto, tengo la ilusión de un chico. Acá éramos siempre ocho reporteros en el palco de prensa, en los últimos dos juegos vinieron cientos”, completa.

“Las grandes ganancias con Messi no están en la taquilla, en el estacionamiento o en la venta de camisetas y comida en el estadio”, afirmó Tom Mulroy, exfutbolista y actual ejecutivo, quien enfrentó a Pelé cuando O Rei transformó este deporte en Estados Unidos, al llegar al Cosmos de Nueva York a mediados de los 70. “Los mayores ingresos están en las redes sociales con un público global”, agregó Mulroy. Y dio un ejemplo: el video clip del gol de Messi de tiro libre en la última jugada del partido en que el Inter Miami venció 2-1 al Cruz Azul, el 21 de julio pasado, fue visto por 140 millones de personas.

La diferencia de la era Messi con las anteriores, las que protagonizaron Pelé, Beckenbauer, Cruyff, Henry, Beckham, Ibrahimovic y tantos otros es que a aquellos les llevó años, el de Rosario generó una revolución nunca vista en apenas 48 días, los que mediaron entre su anuncio en París de que iba a Miami y el día del 4 a 0 al Atlanta United, cuando hizo dos goles. Un terremoto exprés.

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Hay que subrayar que es la primera vez que arriba al fútbol norteamericano un campeón del mundo vigente. Y con su fútbol vigente. Pese a sus 36 años, el genio está fresco de piernas y de mente. Messi se consagró en Qatar apenas ocho meses antes, viene de hacer una muy buena temporada en Francia (elegido mejor extranjero de la liga, con 21 goles y 20 asistencias). Y con un agregado insoslayable: el 30 de octubre Leo puede recibir su octavo Balón de Oro. Tiene amplias posibilidades. Sería el primer futbolista en lograrlo mientras actúa en el fútbol estadounidense.

Vuelve Tom Soccer Mulroy, leyenda absoluta del yanquifútbol, hoy con 66 años: “La llegada de Pelé a Estados Unidos permitió que el fútbol entrara en el país, porque antes de él este deporte era un asunto reducido a las comunidades de inmigrantes. La contratación de Messi es el paso siguiente y final para llevarnos a la Luna. Pelé era las raíces, Messi es la TV, la tecnología. Es como si se completara el círculo”.

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Messi provocó una revolución en la MLS que no lograron Zlatan Ibrahimovic, Didier Drogba, Kaká, Thierry Henry ni Pelé, escribió el periodista neoyorquino Gabriel Debenedetti en nymag.com “Ni el rimbombante sueco Zlatan Ibrahimovic, que vino a jugar a Los Ángeles en 2018, iba a anunciar una nueva era para el fútbol en América del Norte, tal como sucedió cuando el legendario marfileño Didier Drogba llegó a Montreal en 2015 y el mercurial brasileño Kaká en Orlando, y el talentoso francés Thierry Henry en Nueva York, o la superestrella británica Wayne Rooney en D.C., todos ellos siguiendo el ejemplo de David Beckham. Todos aportaron, pero esta vez es diferente. La llegada de Lionel Messi a Miami ya es algo completamente nuevo. Esta vez los deportes en Estados Unidos han cambiado, la superestrella más grande del mundo y el héroe de la Copa Mundial más reciente aterrizó no solo en busca de un desenlace fácil en su carrera, sino que hay un nuevo paradigma, como quedó demostrado en su gol del debut, un impresionante tiro libre ganador de un juego de largo alcance que se sintió casi escrito”.

Sigue Debenedetti: “Lo que hace que su llegada sea diferente es el puro valor de entretenimiento de lo que puede crear de manera rutinaria. Con un equipo orientado a apoyarlo, es capaz de una brillantez que surge de la nada y que casi puede parecer rutinario si lo miras lo suficiente, pero parece extraño si no lo haces. Beckham no tenía eso, ni tampoco Rooney”.

¿Por qué erupcionó este volcán de euforia en una afición fría como la de Estados Unidos, donde el fútbol es el quinto deporte…? Naturalmente, Messi es una leyenda en activo, el hombre de los goles de Van Gogh, las jugadas de Da Vinci y los pases de Miguel Ángel, pero más allá del juego, y a diferencia de todos sus colegas, Leo tiene una conexión única con los niños y las mujeres. Los pequeños lo ven como un auténtico superhéroe bueno que vencerá a los malos. Lo aman. Cuando estos niños crezcan y tengan 25 o 30 años la popularidad de Messi crecerá hasta límites nunca imaginados. A su vez, el segmento femenino lo mira con ternura acaso por ser familiero, por tener la misma mujer desde los 13 años cuando vivían enfrente, en Rosario. Porque tiene el semblante amable y nunca una palabra hostil. De modo que el perfil de fan messiánico no es silo el clásico varón futbolero adulto, sino un universo mucho más amplio.

No es un pájaro, no es un avión, es Messi…

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