La ausencia de Byron Castillo en la lista de los convocados tanto a microciclos como a jugar los partidos de las eliminatorias al Mundial Qatar 2022 fue algo que en su momento llamó mucho la atención. Los aficionados barcelonistas estaban convencidos de que era injusta la marginación.

La Federación Ecuatoriana de Fútbol, por medio de Claudio Cristofanelli, uno de los asistentes de Gustavo Alfaro, explicó así que el zaguero no fuera llamado durante la primera mitad del proceso: “Castillo puede andar muy bien, pero sabemos que su documentación tiene problemas”.

Recuerdo que el abogado José Massuh, uno de los profesionales en derecho que defendían la causa de Castillo, ante esa posición de la FEF aseguró: “Si una persona ha sido investigada cinco veces y las cinco salió sin problemas, ¿por qué el jugador debe demostrar tantas veces su nacionalidad?”. Massuh, socio canario, en tono enérgico volvió a la carga. Dijo que presentó una acción de protección a favor de Castillo por considerar que los derechos constitucionales del jugador fueron violados.

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Con ese recurso, Barcelona hizo jugar a Castillo sin ninguna oposición. Y si había alguna duda, Barcelona acudió a otra instancia judicial, esta vez al habeas data, derecho constitucional que el juez Ronald Guerrero declaró procedente y ordenó como reparación integral a favor de Castillo.

Se generó una nueva inscripción con los datos que precisaban que había nacido en Playas, provincia del Guayas, el 10 de noviembre de 1998. Con estos respaldos, Barcelona acudió ante la FEF y consiguió que la Comisión Disciplinaria archivara el expediente investigativo que ponía en entredicho la nacionalidad del jugador.

El 17 de noviembre de 2020 esa comisión declaró “la prescripción”, por lo que archivaba la causa y el jugador siguió participando en el campeonato nacional y en torneos internacionales de la Conmebol. Con estos antecedentes, la FEF, con base en la decisión de la justicia ordinaria que ordenó que fuera registrado como ecuatoriano, consideró a Castillo elegible; es ahí que recién lo convocó para que formara parte de la Selección (desde la novena fecha del premundial).

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Ecuador clasificó merecidamente a Qatar, junto a Uruguay, Brasil y Argentina, mientras que la participación de Chile fue un fracaso. La dirigencia roja, muy criticada, invocó, como es costumbre en ellos, que “cuando no se gana en la cancha el tapete lo puede conseguir”. Así, enunció ante la FIFA que Ecuador utilizó a un jugador de nacionalidad colombiana (Castillo), solicitando que se otorgaran los puntos a Chile y que se descalificara a Ecuador del Mundial.

Como se sabe, la Comisión Disciplinaria de la FIFA dio la razón a Ecuador y luego el Tribunal de Apelación de la FIFA lo ratificó. Pero Chile, al que se sumó Perú, acudió al TAS como última instancia deportiva. Y la sorpresa llegó doce días antes del Mundial 2022: el TAS aceptó parcialmente la apelación de Chile y Perú y anuló la resolución de la FIFA. Fue un golpe fuerte a la imagen de nuestro fútbol; y, aunque no prohibía la participación de Ecuador en el Mundial, se impuso una sanción económica y la deducción de tres puntos a la FEF para la eliminatoria mundialista rumbo a la Copa del Mundo 2026.

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Lo que llamó la atención es que el laudo del TAS declarara que el jugador era elegible cuando la FEF lo convocó, pero en forma contundente dijo tener pruebas de que el pasaporte de Castillo tenía datos incorrectos en la fecha y lugar de nacimiento, y que era originario de Tumaco, Colombia.

Ante este fuerte contraste, la FEF se presentó ante el Tribunal Federal suizo para pedir el recurso de nulidad y buscar revisar la resta de los tres puntos y la sanción económica. Castillo también utilizó este mecanismo con el fin de aclarar su situación. Se conoció el lunes que el Tribunal suizo desestimó el recurso de Castillo porque él no podía solicitar nulidad al no haber sido parte del proceso. Mientras, el petitorio de la FEF continúa por cuaderno separado.

Al margen de todo lo mencionado entre semana conocimos la extensa motivación del fallo que emitió el TAS y nos encontramos con muchas novedades. Entre las más importantes, el TAS hace hincapié en el acuerdo del 2015 entre la FEF y el Registro Civil para hallar acciones fraudulentas en los documentos que amparan las inscripciones de los futbolistas; también, la postura de Emelec, aquel año, de dar por terminado el contrato con Castillo y devolverlo a su club.

Pero además el TAS confirma la existencia del informe jurídico n.º 1.252 del Registro Civil, donde se pronuncia sobre la inconsistencia del acta de registro de nacimiento. También hace notar que hay un acta de nacimiento emitida por el Registro Civil de Colombia. El TAS es puntual cuando menciona que la FEF excluyó al jugador de la Selección sub-20 por la inconsistencia documental de Castillo.

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Se agrega asimismo el informe explícito del coronel Jaime Jara, donde consta la negativa del Registro Civil en el 2018 al estimar que la partida de nacimiento había sido falsificada y por esa razón no emitía la cédula. El TAS también recuerda que Castillo no concurrió a tres llamados que hizo la FEF para dar su versión.

El organismo incluye la declaración de Carlos Manzur, directivo de la FEF, quien insistió públicamente en que convocar a Castillo sería un riesgo enorme para la Selección. Y como corolario el TAS se refiere a la existencia de un audio en que el jugador admitió los hechos denunciados. Que poseen la partida de nacimiento donde consta que nació en Tumaco, departamento de Nariño (Colombia), en una fecha distinta a la última inscripción, que indica que nació en Playas el 10 de noviembre de 1998.

Pero ahí no queda todo. El TAS es concluyente y advierte que si la FEF considera nuevamente elegible a Byron Castillo, aquello constituirá una reincidencia que podría tener consecuencias significativas, tales como una severa y mayor sanción, incluida la exclusión de una competición.

El 15 de noviembre de 2022, en una columna en EL UNIVERSO, mencioné que la Selección estaba sobre todo, incluso sobre las influencias sentimentales que en ese momento se ejercían internamente para que Castillo fuera convocado. El tiempo ratifica que habría sido un grave error llevarlo a la Copa del Mundo.

Quedan muchas dudas sobre este nuevo capítulo. Por ejemplo: 1) Muchos opinan que el TAS reconoce la soberanía de las autoridades ecuatorianas cuando dice que el pasaporte del jugador es auténtico, pero que en su contenido constan fechas y lugares de nacimiento falsos. Entonces, ¿en qué mismo quedamos? 2) ¿Cómo el TAS, con domicilio en Suiza, tuvo acceso a tan variada y contundente información? 3) ¿Por qué la Comisión Disciplinaria de la FIFA no dispuso abrir un expediente para analizar el caso del jugador? 4) Es imperativo que la máxima autoridad del Registro Civil ecuatoriano se pronuncie sobre todas estas inconsistencias.

La FEF actuó, como dice el TAS, de buena fe. El argumento tiene peso en derecho e imagino que ha sido bien sustentado si aspira a que se declare nulo lo actuado por el TAS, exclusivamente sobre las sanciones a la FEF. (O)