“En fútbol todo es opinable, pero no este Balón de Oro para Messi”, escribe Juan Castro en Marca, de Madrid, enfatizando la justicia del premio. Atravesar la gruesa capa del madridismo con un elogio para el ocho veces Balón de Oro es tarea de valientes. Todo lo que no sea madridista no debe ser objeto de ponderación. Y si se trata de Lionel Messi, el anticristo del Madrid, cualquier halago es motivo de observación. Aunque Marca es menos recalcitrante que As en el tema Messi. Mal que mal, Marca no tuvo más remedio que entregarle a Leo ocho veces su premio Pichichi como goleador de la liga española. Se conocen hace años.

Al norte de España, en Berlín, Lothar Matthäus, aquel buen mediocampista alemán de los años 80 y 90, dijo que “la elección de Messi es una farsa”. Y agregó: “Es injusto que Messi haya ganado el Balón de Oro. Pero se ve que un mundial vale más que todo lo demás”. Lothar es olvidadizo: él, un futbolista sin ninguna arista brillante, ganó el Balón de Oro de 1990 por haber logrado el Mundial con Alemania. Torneo en el que convirtió cuatro goles: dos a Yugoslavia, uno a Emiratos Árabes y otro más, de penal, a Checoslovaquia. No marcó en semifinal ni en final. Fue su único título aquel año. Sí, se ve que un mundial vale más. Lothar se inclinaba por Erling Haaland, que también era una excelente opción. Allí surge, de algún modo, el clásico eurocentrismo: todo lo que no es europeo y no está en Europa no es válido.

¡Llegó el octavo! Lionel Messi obtiene el Balón de Oro y es reconocido como el mejor futbolista del año

Pero, salvo por desconocimiento, este octavo galardón de Messi es el menos discutible de todos. El premio se entregó por la actuación comprendida entre el 1 de agosto de 2022 y el 31 de julio de 2023. En dicho lapso se disputó la Copa del Mundo, muy bonita, por cierto, con la mejor final de la historia. Y ya sabemos qué pasó allí. Además del Mundial, Messi hizo una excelente temporada en Francia (campeón y mejor extranjero de la liga) y su arranque fulgurante en Estados Unidos, aunque solo se computan sus tres primeros partidos en el Inter Miami. Todo con nivel Messi, es decir, con lo máximo de exquisitez y contundencia.

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¡Lionel Messi enloquece a la prensa del planeta con octavo Balón de Oro!

“Yo voté a Messi. En año de mundial manda el mundial, y no hay discusión: Leo hizo un torneo extraordinario, condujo a su equipo, que debutó perdiendo, estuvo al borde de la eliminación y él lo levanta”, dice Danilo Díaz, magnífico periodista chileno que vota todos los años en la elección de France Football y también en el The Best, de la FIFA. Amplía: “France Football jamás te sugiere a quién elegir ni te cambia un voto; hay un respeto total. Te recalca, sí, tener en cuenta la importancia de cada competencia, relevancia del protagonista en dicha disputa, su comportamiento, títulos…”.

Paché Andrade, notable exponente del relato radial colombiano (lo que no es poco decir), lleva dos décadas representando a su país en el Balón de Oro. “Mi voto fue por Messi —confiesa—. Fue figura central del campeón del mundo y promotor inocultable del futuro del fútbol. Si lo sabremos quienes ya estamos casi radicados en Estados Unidos…”.

Carlos Enrique Rivera, narrador de ATB, de La Paz (Bolivia), cumplió veinte años votando para France Football y tiene quizás un récord: “Las ocho veces que Messi ganó el Balón de Oro voté por él. Y en esta ocasión, habiendo ganado el Mundial. Lo voto porque, además de ser el mejor jugador del mundo, es una persona excepcional, humilde, sencillo, familiero. Segundo puse a Haaland. Es un honor participar de esta compulsa. La seriedad de France Football es absoluta”.

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A su vez, Ricardo Montoya, comentarista de la televisión peruana que no forma parte del jurado (participan 100 cronistas, uno de cada país de los cien primeros del ranking mundial de la FIFA), tampoco abriga ninguna duda: “Soy cristianista, no messista, pero lo que hizo Messi en el Mundial le sobra y le recontrasobra para ganar el Balón de Oro”.

A Rubén Baraja, hoy técnico del Valencia, le tocó sufrirlo quince años en los campos de España. En rueda de prensa se deshizo en elogios al óctuple ganador: “Si has visto jugar a Messi, no vas a ver nadie que juegue como él. Yo le daría todos los balones de oro del mundo. Haría uno para él y otro para el resto”. Y fue más lejos: “No hay ningún jugador que pueda hacer lo que hace él en el terreno de juego. De saber jugar al fútbol y de saber interpretarlo no hay otro igual. Me parece justo el premio por su trayectoria y por haber ganado el Mundial con Argentina”.

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No parece exagerada la reflexión de Lautaro Martínez, su compañero de selección, también nominado entre los 30 del Balón de Oro: “Si no era por Cristiano Ronaldo, Leo ganaba quince Balones de Oro”. Lula, presidente de Brasil, lo puso como ejemplo para toda la juventud de su país: “Messi debe ser la inspiración para toda nuestra muchachada”.

No obstante, es particularmente emotiva la columna de Henry Winter, jefe de redacción del The Times, de Londres, y el argumento sobre su voto a Lionel en el trofeo:

“Esta puede ser la última vez que celebramos a Messi como el mejor jugador del mundo, pero el tema no tiene que ver con la nostalgia ni con aferrarse a un romance que se está extinguiendo. Más bien, Messi merece el Balón de Oro. Cuando voté por Inglaterra para el Balón de Oro, pensé detenidamente en el increíble trabajo de Haaland y Mbappé, estudié sus asombrosas estadísticas y sus mejores tiros, y luego volví a Messi. Messi llevó a Argentina a ganar la Copa del Mundo la temporada pasada con una actuación comparable a la de Maradona en el Mundial de 1986. El fútbol se trata de títulos, y la actuación de Messi en Qatar demostró que merecía el primer puesto y seis puntos. Aunque la carrera de Messi fue brillante con cuatro títulos de Champions League, necesitaba una Copa del Mundo. Toda la presión recaía sobre sus hombros, especialmente con un entrenador joven como Scaloni y un equipo que incluía a tres jugadores jóvenes importantes como Enzo, Álvarez y Mac Allister. A veces, especialmente después de la primera derrota sorprendente contra Arabia Saudita, Messi estaba bajo más presión, y cuando su país más lo necesitaba, Messi respondía. Ganó el premio al mejor jugador del Mundial y marcó siete goles de calidad y variedad: goles de larga distancia contra México y Australia, profundos contra Francia y tiros penales ejecutados con diferentes porterías de izquierda, derecha, altas y bajas. Messi también dio tres asistencias y jugó todos los minutos del torneo. Ningún jugador ha realizado más tiros al arco que él (32). Solo Antoine Griezmann tiene más pases clave que Messi, que tiene 21. Solo Musiala y Mbappé gambetearon más que él, y ningún jugador estuvo expuesto a más faltas que él. Si algunos de los que se burlan de él pudieran sugerir que los árbitros están influenciados por su reputación, la realidad es que Messi está siendo atacado y sus asombrosos movimientos confunden a los oponentes que saltan y lo atrapan. Según todos los estándares, Messi fue el más efectivo en el torneo más importante del deporte. Pero Messi no son solo números, es mucho más. Messi es poesía. Messi es el que te sorprende. Messi es ese repentino estallido de velocidad y ese toque para mantener la pelota lejos de un defensor como Gvardiol. Messi es un modelo especial para la generación más joven que sigue a las estrellas tanto como a los equipos. Asistir a un partido con su selección es completamente diferente a otro partido. Un partido de Messi en sí mismo se considera un acontecimiento”.

No más alegatos, señoría. (O)

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