En estos últimos días se ha hablado y escrito mucho sobre el estadio Aurelio ‘Yeyo’ Úraga (Guillén, era el nombre completo del personaje) por aquello de las obras de su rehabilitación ejecutadas por la Federación Deportiva del Guayas. Por lo tanto es oportuno repasar algunos detalles del ilustre pelotero porque el principal escenario de béisbol del Ecuador se llama así.

Las actuales generaciones muy poco conocen acerca de quién fue y cuáles son los méritos deportivos por los que la Junta General de la Fedeguayas, en sesión realizada el 27 de enero de 1961, le colocó al inmueble el nombre de “uno de los más grandes exponentes del béisbol nacional. Úraga se ganó el cariño de la afición porteña”, dice la resolución en una de sus partes.

Aurelio Úraga fue prototipo del joven guayaquileño deportista porque practicó básquet, fútbol y béisbol, actividad en la que más destacó. Fueron las calles su primer escenario para jugar al llamado bate, que es el precursor del juego, para lo cual solo bastan una pelota de trapo y un madero. Empezó a practicar béisbol de manera organizada con la selección del Cristóbal Colón en el que se educó, aunque al final se graduó en el Vicente Rocafuerte.

Llegó a primera división con Barcelona, en 1944. También pasó por otras novenas como Dillon, Everest, Oriente. En la tarea defensiva Úraga contaba con las habilidades que muy pocos poseían para jugar en las nueve ubicaciones. Es decir, fue un pelotero polivalente, lo que en la pelota chica se llama utility. Recordemos que para ser lanzador se necesita mucho control, para ser receptor es vital tener cualidades para atrapar los envíos, buena disposición para bloquear y dominar los malos lanzamientos y brazo certero para retirar a los corredores. No tenía problemas para cubrir las posiciones del cuadro interior y los jardines. Lo notable fue que en cada una de ellas lució en gran nivel. En un mismo juego podía rotar sin mayores dificultades; por ejemplo, subirse a la loma y solucionar algún ataque rival.

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Jugó con la novena torera en cuatro distintos torneos. En la temporada de 1953, a la edad de 28 años, en plenitud de condiciones, en la madurez de su carrera y con mucho aún por dar, un desafortunado accidente de tránsito en la vía a Salinas le paralizó las piernas. Así se truncó lo que podría haber sido una de las mejores trayectorias deportivas del béisbol local. Con ocasión de la nueva construcción del estadio, de cemento armado, para los V Juegos Bolivarianos en 1965, Úraga fue la figura principal en la ceremonia de apertura. Fue llevado hasta la loma, al mismo lugar donde siempre brilló, pero fue su hijo Aurelio quien hizo el primer lanzamiento.

Aurelio ‘Yeyo’ Úraga falleció el 10 de junio de 1976 y en sus honras fúnebres Víctor Palacios, integrante de la divisa amarilla, dijo: “En la defensiva las atrapabas todas, tenías un brazo muy potente y te quedaste como el rey del campo corto, pero no pudiste con esto, porque nadie ha podido atrapar lo inexorable de la muerte. Un accidente te redujo a una silla de ruedas, donde nunca estuviste inválido porque nunca te doblegaste. Todo lo contrario, desde esa silla controlaste la adversidad, te sobrepusiste, educaste y formaste a tus hijos que son árboles nobles que sembraste con tu mano y que a su sombra tienes un merecido descanso”.

Y agregó emocionado: “Para perennizar tu recuerdo queda el estadio, que merecidamente lleva tu nombre esculpido en granito. Tu vida se ha apagado como se extinguen las luces del campo de juego cuando el árbitro declara que ha concluido el partido y todo queda a oscuras. Nos imaginaremos ver en el diamante a un muchacho alegre, espigado, sonriente, feliz con el uniforme de Barcelona, haciendo malabares con el guante y enfilar tiro a la inicial. Tu gloria deportiva crecerá con los años, conforme crece la sombra de la tarde con la caída del sol”.

Por eso, al pasar por las calles Cuenca y Tungurahua, detenga sus pasos para que recuerde que este recinto lleva el nombre de un deportista bravo, aguerrido, luchador, igual que la gente que nació o se afincó en esta bella tierra, tal cual fue en vida el ilustre Aurelio ‘Yeyo’ Úraga Guillén. (O)