La polémica por la reprogramación del partido entre Universidad Católica y Emelec, correspondiente a la primera fecha de la Liga Ecuabet 2026, sumó la noche de este lunes un nuevo capítulo.

El cuadro camarata aseguró que, tras revisar los documentos que sustentaron la decisión, no encontró elementos que justifiquen la suspensión por razones de seguridad.

En un comunicado oficial el club informó que su gerente general, Luis Roggiero, se trasladó a Guayaquil para solicitar la entrega de los supuestos documentos reservados que habrían motivado la medida.

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Sin embargo, según detalla la institución, “no se entregó ningún documento físico” y únicamente se permitió la visualización de tres archivos desde el computador de un funcionario.

De acuerdo con Universidad Católica, los documentos revisados no contenían información reservada ni confidencial, y de ellos no se desprendía riesgo alguno para la disputa del encuentro ante Emelec.

Entre los textos observados constaría una respuesta de la Intendencia de Policía del Guayas a un pedido de resguardo realizado por el club eléctrico en el marco de su proceso electoral interno; una denuncia posterior por supuesto hostigamiento en redes sociales; y una recomendación de la Intendencia respecto a no viajar fuera de la ciudad, señalando que no podía garantizar seguridad fuera de la provincia.

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Para la directiva camarata, estos elementos no justificaban la reprogramación del compromiso. Además, advierten que invocar razones de seguridad sin un sustento objetivo podría sentar un precedente delicado para el fútbol profesional ecuatoriano.

Universidad Católica adelantó que continuará ejerciendo las acciones legales que considere pertinentes mientras el debate por lo ocurrido en la primera jornada sigue abierto. (D)