Alrededor de unos 100 migrantes, entre jóvenes y adultos, llegaron deportados de Estados Unidos al aeropuerto de Guayaquil la tarde de este martes, 4 de febrero.

El avión aterrizó a las 13:33 en la pista del aeropuerto local y se ubicó en la manga del extremo norte de la estación aérea. Casualmente, llegó tres minutos después del despegue del avión presidencial, que llevó al presidente Noboa hacia Quito.

Este es el cuarto vuelo de migrantes que retornan de manera forzada en menos de una semana dentro de la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien está en el poder desde el 20 de enero.

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En su segundo mandato al frente de la nación norteamericana, Trump ha insistido en la lucha contra la migración irregular.

Este martes, 4 de febrero, los ecuatorianos partieron desde Alexandria, en Virginia, hacia Guayaquil en un avión de la aerolínea Omni Air International. En el interior del avión estuvieron encadenados y al cruzar los límites aéreos de Estados Unidos les retiraron las seguridades, relataron los migrantes.

A partir de las 14:30, en grupos se dio la salida de los migrantes por la puerta internacional, en su mayoría con bolsos pequeños e indumentarias particulares, como chompa y buzo de tonos blancos y grises, además de zapatos casuales.

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Rodrigo, migrante cotopaxense de unos 50 años, expuso que buscará reiniciar su vida para seguir en labores de construcción.

En este avión de la aerolínea Omni Air International llegó este nuevo grupo de deportados. Foto: José Beltrán

“Buscaba un mejor futuro para que estudien mis dos hijos”, expuso el hombre al relatar que el año anterior salió del país por la merma en su actividad laboral.

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Otro ciudadano ambateño, Raúl, manifestó que las condiciones de permanecer recluido fueron complejas, por lo que no volvería a cumplir esa travesía. Él había pedido un préstamo de $ 10.000 para viajar en diciembre pasado y ahora deberá buscar la manera de cumplir con el pago de ese monto.

“En el centro de procesamiento migratorio todavía están allá muchos ecuatorianos retenidos, desesperados por regresarse, pero no los sacan”, dijo este hombre, quien pidió asilo, pero no acogieron su pedido.

Otra migrante, Martha, relató que sufrió el robo de unos $ 1.000 durante el cruce migratorio en México y al llegar a Estados Unidos para también acogerse a un pedido de asilo.

“En tierras desconocidas todo es feo, no como aquí. A la gente (le digo que) no se vaya, es terrible, no recomiendo; mejor que estén aquí, nada como la casa”, dijo esta migrante, quien inmediatamente se dirigió a la terminal terrestre para ir a Puyo.

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En la zona de estacionamientos algunos migrantes se organizaron para retornar a sus localidades, como Cuenca, Ambato, Quevedo y Puyo.

En esta ocasión, entidades gubernamentales se acercaron a los migrantes para entregarles una tarjeta de apoyo económico e información de las ayudas que ofrece el Gobierno a los migrantes retornados. (I)