En una entrevista para EL UNIVERSO, Carolina Nieto, presidenta de Leones FC, dio a conocer más sobre la historia y la trayectoria que ha seguido el equipo hasta consolidarse en el fútbol profesional.

Leones del Norte FC, un club de la Serie B que actualmente está debutando en la Serie A, es un proyecto deportivo con formativas, escuelas filiales y proyección internacional que comenzó como una iniciativa familiar que fue tomando forma con el tiempo.

El club, de origen imbabureño, tomó un impulso clave cuando Esteban Paz, exdirigente de Liga de Quito, junto con un grupo de socios concretaron la compra de Leones del Norte, que en ese momento atravesaba un proceso de descenso en la serie B.

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A partir de esa decisión empezó a estructurarse un proyecto deportivo más amplio que, con los años, también terminó llevando al club a conseguir el ascenso a la serie A.

Tras la salida de Esteban Paz de la presidencia del club -al postularse fallidamente como candidato a la Federación Ecuatoriana de Fútbol- la dirigencia de Leones del Norte quedó en manos de Carolina Nieto, quien asumió el liderazgo del proyecto. Desde ese rol recuerda que el crecimiento del club no fue algo planificado desde el inicio, sino que se construyó paso a paso.

“Realmente esto empezó como un proyecto pequeño, algo que hacíamos por nuestros hijos y por los niños que querían jugar fútbol. Con el tiempo fue creciendo más de lo que imaginábamos”, expresa Nieto.

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La escuela de fútbol fue el primer paso. Con el tiempo, la demanda fue aumentando hasta convertirse en un espacio de formación para decenas de niños y jóvenes que buscan aprender y competir.

“Hoy tenemos alrededor de 150 niños en la escuela y cada vez más chicos quieren entrar. Incluso hay una lista de espera porque tratamos de mantener un número que nos permita trabajar bien con cada uno”, menciona Carolina.

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El crecimiento también llevó a expandir el proyecto hacia otras zonas. Actualmente, Leones FC tiene cerca de 40 escuelas filiales, lo que ha permitido que el modelo de formación llegue a más lugares y más jóvenes.

Para Carolina y su equipo, lo más importante es la formación. ”Queremos que los chicos aprendan disciplina, trabajo en equipo y valores, no solamente a jugar fútbol”, dice.

Con el paso del tiempo, el proyecto también incorporó categorías formativas y estructura competitiva, lo que permitió que varios jóvenes empiecen a proyectarse hacia el fútbol profesional.

Lo que comenzó como una iniciativa familiar hoy es una estructura deportiva que sigue creciendo y que busca consolidarse como un espacio de desarrollo para nuevas generaciones de futbolistas. (D)

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