La salida de Ismael Rescalvo, confirmada el 6 de enero de 2026, no solo responde a resultados deportivos que nunca terminaron de respaldarlo. También vuelve a exponer una problemática más profunda en Barcelona SC: la dificultad de la actual administración para sostener un proyecto técnico en el tiempo.

Desde la llegada de Antonio Alvarez a la presidencia, el club ha transitado por una cadena de ratificaciones públicas y despidos acelerados en el banquillo, reflejando una gestión deportiva marcada por la improvisación y los constantes cambios de rumbo.

Rescalvo se convierte así en el quinto entrenador que deja el cargo bajo esta dirigencia, en un período en el que ningún técnico ha logrado consolidarse siquiera durante un año completo.

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Ratificaciones que duraron poco

El patrón comenzó a evidenciarse en diciembre de 2023, cuando la directiva ratificó públicamente la continuidad de Diego López, respaldo que incluso fue reiterado el 15 de marzo de 2024. Sin embargo, el escenario cambió en cuestión de semanas.

Diego López fue el primer entrenador cesado en la era de Alvarez como presidente torero. Foto: @BarcelonaSC

El 5 de abril se incorporó Germán Corengia como director deportivo y, apenas dos semanas después, el 19 de abril, Diego López fue cesado. Corengia agarró el interinato, que fue ante Sao Paulo FC por Copa Libertadores. La llegada de Ariel Holan, anunciada el 29 de abril, parecía abrir una nueva etapa enfocada en dotar de identidad al equipo, pero la estructura volvió a desmoronarse rápidamente con la salida de Corengia el 14 de junio, dejando inconcluso el proceso que él mismo había iniciado.

La “refundación” que no se sostuvo

Pese a la inestabilidad, el 12 de septiembre la dirigencia anunció una supuesta “refundación” del club, con Holan como eje central del proyecto. No obstante, la apuesta duró poco: el 7 de octubre ya se analizaba su continuidad y el 10 de octubre fue despedido.

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El argentino Ariel Holan en su paso como DT de Barcelona. Foto: José Oñate

Tras su salida, Segundo Castillo asumió como interino y, lejos de ser una solución provisional, fue ratificado el 17 de diciembre como entrenador para la temporada 2025. Esa decisión parecía marcar un intento de continuidad, pero el 19 de junio Castillo fue cesado, evidenciando que el respaldo tampoco era firme.

Rescalvo y un ciclo que confirma el problema

Ese mismo 19 de junio, Antonio Alvarez anunció la contratación de Rescalvo, destacando su “metodología” como la base de un nuevo proceso deportivo. Meses después, el 3 de septiembre, el propio presidente volvió a respaldarlo públicamente, asegurando que el club estaba convencido de seguir esa línea a largo plazo.

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Sin embargo, el 6 de enero de 2026, a un día del inicio de la pretemporada, Rescalvo quedó fuera del club. Su salida confirma una tendencia clara: Barcelona no ha logrado sostener a un entrenador por al menos un año durante la actual presidencia, una señal evidente de la fragilidad de los procesos y de una administración deportiva que sigue sin encontrar estabilidad en el banquillo. (D)