Emelec consiguió su primera victoria del año tras vencer 2-1 a Orense SC, pero más allá del resultado, el funcionamiento del equipo todavía deja interrogantes antes de su próximo gran reto frente a Independiente del Valle por la fecha 5 de la Liga Ecuabet.
El equipo dirigido por Vicente Sánchez mostró señales de mejora respecto de la versión del 2025, aunque todavía se trata de un conjunto en construcción. La victoria ayuda en lo anímico, pero el desarrollo del partido dejó claro que aún faltan piezas por engranar dentro del funcionamiento colectivo.
El compromiso ante el cuadro machaleño estuvo condicionado desde muy temprano. A los cinco minutos, Ángel Mena vio la tarjeta roja tras propinarle un codazo a Aníbal Leguizamón, una acción poco habitual para un futbolista de su trayectoria. Con un hombre más prácticamente todo el partido, se esperaba que el Bombillo impusiera condiciones, pero la realidad fue distinta.
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Durante el primer tiempo, Orense logró competir de igual a igual e incluso generó las ocasiones más claras. El equipo bananero avanzó con orden, encontró espacios con pases verticales y llegó a poner en aprietos al arco defendido por Pedro Ortiz. De hecho, los visitantes fueron los primeros en pegar con el tanto de Óscar Quiñónez. Luego estuvieron a punto de ampliar ventaja: Michael Bermúdez desperdició un mano a mano que pudo cambiar el rumbo del encuentro.
En ataque, Emelec tuvo dificultades para generar juego por el centro ante una defensa machaleña bien organizada. La solución apareció por las bandas, especialmente con las proyecciones de Ignacio Guerrico y Romario Caicedo. Precisamente de esa fórmula nació el empate: centro desde la izquierda del lateral ítalo-argentino y una gran volea de Caicedo para el 1-1 con el que ambos equipos se fueron al descanso.
Para el segundo tiempo se esperaba un cuadro eléctrico más dominante, aprovechando la superioridad numérica. Sin embargo, el equipo volvió a encontrarse con una defensa de Orense bien plantada que, incluso con uno menos, no renunció del todo al ataque mientras tuvo energías. Los delanteros Bermúdez y Agustín Herrera sostuvieron los últimos intentos ofensivos de los visitantes antes de que el desgaste físico comenzara a notarse.
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Con el paso de los minutos, el plan de Orense se volvió claro: defender el empate. Emelec, en cambio, seguía sin encontrar claridad en el juego colectivo, lo que llevó a Vicente Sánchez a mover el banco. La entrada de Miller Bolaños terminó siendo decisiva.
El experimentado atacante apareció con un potente remate de larga distancia para marcar el 2-1 definitivo, un auténtico golazo que terminó destrabando un partido que parecía encaminado al empate. Más allá de la victoria, la sensación que dejó el encuentro es que el Bombillo logró los tres puntos más por individualidades que por un funcionamiento colectivo consolidado.
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Esa es, quizás, la principal duda que queda en el aire: si Emelec habría podido imponerse de la misma manera sin la expulsión temprana de Mena, considerando que Orense, aun con uno menos, logró complicarlo durante buena parte del partido.
De todas formas, el triunfo tiene un valor importante en lo emocional. Es la primera alegría del año para el club y un impulso anímico antes de enfrentar un desafío mayor. Este jueves 19 de marzo, el Bombillo recibirá a Independiente del Valle en lo que será una verdadera prueba para medir el avance del proyecto.
A diferencia del año pasado, cuando el equipo recién pudo reforzarse a mitad de temporada, la dirigencia encabezada por José David Jiménez logró armar una plantilla más competitiva desde el inicio del torneo. Eso le ha dado al cuerpo técnico más herramientas para afrontar el campeonato.
Sin embargo, el panorama es claro: Emelec todavía es un equipo en construcción. El triunfo ante Orense trajo tranquilidad y devolvió la sonrisa a su hinchada, pero el duelo frente a Independiente del Valle será el examen que permita saber realmente en qué punto del camino se encuentra el Bombillo. (D)
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