A falta de siete semanas para el inicio del campeonato ecuatoriano de fútbol, la situación de Emelec está marcada por la incertidumbre.

En la vereda azul, el panorama institucional y financiero no termina de aclararse, un contexto que inevitablemente invita a comparar su presente con el reciente y doloroso desenlace que sufrió El Nacional, hoy convertido en una advertencia para todo el fútbol ecuatoriano.

Uno de los principales focos de inestabilidad en Emelec pasa por lo dirigencial. Por segunda ocasión, el juicio entre el Ministerio de Educación, Deporte y Cultura, representado por el viceministro Roberto Ibáñez, y Jorge Guzmán Mancilla, presidente del club, fue postergado.

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El proceso, que busca esclarecer la correcta inscripción de Guzmán como titular de la institución, no ha podido avanzar desde diciembre de 2025 debido a que la medida cautelar que motivó la suspensión aún no ha sido levantada. Hasta que esto ocurra no existe una fecha definida para su reanudación, prolongando la incertidumbre en la toma de decisiones.

Deudas, sanciones de la FIFA y el riesgo de repetir errores

En el aspecto económico, Emelec también está contra el tiempo. El club acumula nueve prohibiciones para inscribir a refuerzos impuestas por la FIFA, producto de múltiples deudas con exjugadores. A pesar de este panorama, el Bombillo anunció el pasado 11 de diciembre la incorporación de Miller Bolaños como refuerzo para la temporada 2026, una señal de la urgencia deportiva que convive con una frágil realidad administrativa.

Emelec le debe a gran parte de la plantilla varios meses de sueldo. Foto: API

Antes de enfocarse plenamente en el armado del plantel, Emelec debe resolver sus valores pendientes con el primer equipo y generar el flujo económico necesario para cumplir con sus obligaciones internacionales. La diferencia con El Nacional es que, por ahora, el cuadro eléctrico no mantiene una deuda inmediata con la FEF que derive en sanciones como el descenso administrativo. Sin embargo, el riesgo existe si los incumplimientos se prolongan.

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El Nacional como advertencia y lección

El descenso administrativo de El Nacional es un ejemplo reciente de hasta dónde puede llegar una crisis mal gestionada. El Bi-Tri perdió la categoría tras no cancelar a tiempo una deuda de $ 50.000 con la FEF, lo que llevó al Tribunal de Apelaciones a rechazar su recurso. La sanción fue consecuencia de reiterados incumplimientos que previamente habían provocado la resta de seis puntos.

Por no cancelar deudas ante la FEF, el Bi-tri perdió la categoría. Foto: API

La caída del club de los puros criollos fue el resultado de una combinación de factores: una profunda crisis financiera con deudas acumuladas, una inestabilidad dirigencial que impidió proyectos a largo plazo, constantes cambios de entrenadores y un bajo rendimiento deportivo en momentos clave.

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Emelec todavía está a tiempo de no recorrer ese camino. La historia reciente del fútbol ecuatoriano deja una lección clara: postergar decisiones y normalizar la inestabilidad terminan pasando factura. Para el Bombillo, corregir a tiempo no es una opción, es una necesidad. (D)