Emelec atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente, una crisis que ya no se limita a lo deportivo y que hoy expone fisuras profundas en lo institucional y administrativo.

El club eléctrico llega al inicio de la temporada condicionado por sanciones, deudas y una incertidumbre dirigencial que golpea directamente su planificación.

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La nulidad en la inscripción de su directorio, determinada por el Viceministerio del Deporte, dejó a la institución sin una conducción reconocida legalmente y bajo un proceso de intervención administrativa.

Este escenario, lejos de ofrecer estabilidad inmediata, evidenció un manejo interno desordenado que se arrastra desde hace varias administraciones y que hoy pasa factura.

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En lo deportivo, el panorama tampoco es alentador. Emelec iniciará el campeonato con una sanción de menos tres puntos, producto de obligaciones económicas incumplidas, una desventaja que lo obliga a remar desde atrás en un torneo donde el margen de error es mínimo.

A ello se suma el malestar del plantel por retrasos salariales, una situación que inevitablemente afecta el rendimiento y la convivencia interna.

En paralelo, el interventor designado ha solicitado la intervención de organismos de control del Estado para investigar posibles actos irregulares en contratos deportivos y comerciales, una señal clara de que la crisis va más allá de simples errores administrativos y podría derivar en responsabilidades mayores.

Un contexto similar vivió Barcelona SC, acérrimo rival de los azules, entre 2023 y 2024. Un proceso electoral irregular, que en primera instancia fue postergado por una acción de protección presentada.

Además, dos listas integradas por candidatos que luego fueron rechazados por el Tribunal Electoral al no cumplirse con los requisitos. La contienda era entre Carlos Alfaro Moreno y Rafael Verduga. Luego, entre Antonio Alvarez y Verduga.

Y finalmente, no hubo elecciones porque el Tribunal Electoral desestimó la lista de Verduga y se declaró como ganador a Alvarez. Sin embargo, al igual que ocurrió con Emelec, el Ministerio del Deporte (hoy Ministerio de Educación, Deporte y Cultura) no inscribió el directorio.

No se lograron subsanar las observaciones que hizo la entidad estatal y el club quedó en acefalía. Ricardo Muñoz fue puesto como interventor por la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) para que convoque a elecciones.

Sin embargo, durante ese tiempo que el club quedó sin directorio, la lista de Alvarez continuó reforzando el plantel para la temporada 2024 y haciéndose cargo de las necesidades del club.

En mayo de ese año se celebraron los comicios que dieron como ganador de forma definitiva a Alvarez, quien se mantiene como titular torero.

Sin embargo, el cuadro torero ha tenido una inestabilidad deportiva que le ha impedido conseguir objetivos, especialmente en el 2025, año en el que cumplió el centenario de vida institucional.

Desde el 2024 hasta la actualidad, la institución torera ha tenido seis técnicos: Diego López, Germán Corengia, Ariel Holan, Segundo Castillo, Ismael Rescalvo y César Farías. Aquello le ha impedido consolidar un proyecto sólido con una continuidad importante sobre la base de jugadores.

Es la imagen que Barcelona SC buscará cambiar en el 2026 en el tercer año de gestión de esta directiva, reduciendo significativamente el presupuesto del primer equipo -a $ 5 millones- y haciendo un mercado de pases “inteligente”, como lo calificó David Álvarez, presidente de la Comisión de Fútbol. (D)