Su padre era un hincha acérrimo de Barcelona Sporting Club, pero María José Gavilanes se inclinó por la divisa de Emelec y con ese amor al escudo comenzó a escribir su nombre en el periodismo deportivo ecuatoriano, medio en el que lleva quince años de carrera.

“Yo tengo quince años haciendo esto”, cuenta. Y aunque ahora su nombre está asociado al análisis futbolero y a la cobertura de grandes torneos, su inicio fue distinto: un programa de variedades en Radio Pública del Ecuador, donde apenas había un pequeño espacio semanal dedicado al deporte.

María José Gavilanes es parte del programa Pelota Maestra, que se transmite por la radio Redonda. Foto: Carlos Barros

Con el paso del tiempo ese espacio se convirtió en vocación. “Siempre digo que quien trabaja en lo que le gusta no lo siente como trabajo. Se vuelve algo cotidiano que uno disfruta”, explica durante una entrevista con EL UNIVERSO.

Publicidad

Cuando Gavilanes comenzó su carrera, el periodismo deportivo ecuatoriano no tenía las facilidades actuales. Las herramientas digitales eran escasas y la inmediatez de la información todavía no dominaba el oficio.

Guayaquil, marzo 6 de 2026.- Entrevista a Majo Gavilanes. Foto Carlos Barros/El Universo. Foto: Carlos Barros

Pero había otro reto aún más evidente: ser mujer en un espacio históricamente con prevalencia de hombres.

“Antes a la mujer se la veía más como un adorno dentro de un panel”, recuerda. “Ahora hemos sentado bases con base en conocimiento y en demostrar que podemos estar a la par”, complementa.

Publicidad

Ese proceso no fue inmediato. En sus primeros años le tocó compartir mesa con figuras consolidadas del periodismo deportivo como Carlos Víctor Morales o Marcos Hidalgo (+). Al inicio, admite, el respeto tuvo que ganárselo.

Incluso recuerda que con Hidalgo, en una de sus primeras experiencias en radio, el saludo no llegó durante meses.

Publicidad

“Casi un año prácticamente no me hablaba”, dice. “Pero con el tiempo me empezó a escuchar, fuimos compartiendo el día a día y terminamos teniendo una relación de respeto y amistad”.

María José Gavilanes, periodista deportiva ecuatoriana. Foto: Carlos Barros

Ese proceso, asegura, se repite en muchas mujeres del medio: primero demostrar que están ahí por capacidad.

La relación de Gavilanes con el deporte también tiene raíces familiares. Su padre era un apasionado del fútbol y un hincha acérrimo de Barcelona Sporting Club.

Sin embargo, ella eligió el camino contrario: el del rival de barrio.

Publicidad

“Yo siempre he dicho abiertamente que soy del Club Sport Emelec”, cuenta. Incluso es socia del club. Pero esa identidad, lejos de esconderla, ha sido parte de su relación con la audiencia.

“Al hincha de Barcelona SC es al que más le chocan mis comentarios”, admite. “Pero no porque yo insulte o sea irrespetuosa. Simplemente porque desde el principio dije que soy emelecista”.

Para Gavilanes, la clave está en separar la pasión del oficio. “Como hincha puedo querer una cosa, pero como periodista digo lo que creo”.

A lo largo de estos quince años, la periodista ha acumulado experiencias que cualquier cronista deportivo quisiera contar: ha cubierto seis Copas América y dos mundiales de la FIFA, además de innumerables partidos, viajes y coberturas.

Foto: Carlos Barros

También ha ampliado su campo hacia otros deportes, como las artes marciales mixtas, un terreno que heredó indirectamente de su padre, aficionado a los deportes de contacto.

Pero más allá de los grandes eventos, Gavilanes asegura que su mayor crecimiento ha sido interno: pasar del borde del campo al análisis.

“Antes hacía más entrevistas. Ahora estoy comentando más y analizando. Ese es un peldaño importante dentro de mi carrera”.

El periodismo deportivo también tiene episodios incómodos. Gavilanes recuerda uno especialmente tenso tras un Clásico del Astillero, cuando un jugador del Barcelona SC (el uruguayo Brahian Alemán) la empujó al negarse a dar una entrevista luego de una derrota.

“Después pidió disculpas, pero fue un momento fuerte”, recuerda. Sin embargo, esas situaciones no han opacado otras más significativas.

Una de ellas ocurrió durante una cobertura de Copa Ecuador, en una localidad del Oriente ecuatoriano donde el fútbol profesional rara vez llega.

Entre la multitud que buscaba fotos y autógrafos, una adolescente de 17 años se acercó llorando para abrazarla.

Le dijo que quería estudiar periodismo deportivo. “Me dijo que yo era su inspiración”, recuerda. Hoy es una voz reconocida en el periodismo deportivo ecuatoriano y se desempeña en la radio Redonda y en El Canal del Fútbol.

Después de quince años de carrera, la periodista tiene claro qué les diría a otras mujeres que quieren seguir ese camino, y no necesariamente tiene que ver con la fama o las cámaras, sino la convicción.

“Que crean en ellas mismas y que se preparen”, dijo. “He visto muchas chicas que suben muy rápido y así mismo desaparecen”, sentencia. (D)