Jorge Barraza: Guardiola, la excelencia bajo sospecha

Jorge Barraza: Guardiola, la excelencia bajo sospecha
Jorge Barraza: Guardiola, la excelencia bajo sospecha
AFP
14 de Marzo, 2019
14 Mar 2019

¡Manchester City 7-Schalke 0…! Resultado insólito en Champions, aunque no para un equipo de Pep Guardiola. El City, que se va haciendo grande año tras año, ya está en cuartos de final de Europa y, como es costumbre en un entrenador superofensivo, es el equipo más goleador del torneo. Entre la ida y la vuelta les obsequió diez a los alemanes. En su grupo le había marcado seis al Shakhtar de Ucrania. Ya se prueba el traje de candidato junto a la Juventus, el Ajax...

A su vez, en la Premier League, a falta de 8 jornadas, el City es líder con un punto arriba del formidable Liverpool de Jurgen Klopp. El duelo es entre ambos, los demás quedaron lejos. El equipo ciudadano es el de más anotaciones: 79 en 30 juegos (2,33). Y en la célebre Copa inglesa, el equipo celeste se jugará este sábado su pase a semifinales en Gales frente al Swansea City. Es igual que juegue de visita, lo mismo saldrá a atacar.

Dos domingos atrás, en una final de ensueño donde el juego desmintió al resultado –0 a 0 tras 120 minutos vibrantes, intensísimos–, Manchester City ganó por penales al Chelsea y se quedó con la primera corona del año en Inglaterra: la Copa de la Liga. El gol, caprichoso, no se hizo presente. “Esa copita no le interesa a nadie”, deslizan con ligereza en Twitter. Parece que sí: hubo 81.775 espectadores pagantes en Wembley. Además, todos los títulos son importantes.

La multitud en la catedral del fútbol y las celebraciones en la premiación reflejaron que sí importa ese título. Viene a cuento, pues en los últimos tiempos ha germinado la idea de que lo único que realmente tiene valor en la vida es el Mundial o la final de la Champions. No es así, hay otras cosas. Si no ¿para qué se disputan los demás torneos…? Naturalmente, hay competiciones con mayor repercusión que otras. Pero el City entendió que había ganado una batalla épica ante un muy buen Chelsea y un Hazard imparable. Daba para festejar. Además, se llenó de confianza para lo que viene.

Con esta Copa de Liga y a sus 48 años, Pep Guardiola hilvanó su título de campeón número 25 desde el banco, más los 17 que reunió como jugador. Entre los trofeos como DT se cuentan 7 ligas y 6 copas en los tres países más poderosos del fútbol: España, Alemania e Inglaterra. Y dos Champions. Nunca bajó del tercer puesto; tiene el 75% de victorias, o sea que gana 3 partidos sobre cuatro y pierde alrededor de uno de cada diez. Es el único en la historia en conquistar un sextete (en 2009) y podría repetirlo este año. Todo ello en sus cortas diez temporadas en primera división.

No hay temores posibles: podemos calificarlo como un ganador. No ha alcanzado aún el récord de triunfos de Ferguson, pero lo sobrepasa por un detalle: sus equipos tienen el agregado de la belleza. Nadie, hasta él, había logrado combinar con tal excelencia la efectividad y el buen gusto. Media humanidad futbolera se ha dado de narices con Guardiola, pues rompió la falsa consigna que reza “prefiero jugar mal y ganar”. Derrumbó ese muro hecho de mediocridad creando el tiqui taca, ese ping pong de pases sucesivos a uno y dos toques que encantaba al público y desquiciaba a los rivales. Y no se ha extinguido: el City también es tiqui taca.

Sin embargo, Guardiola parece estar siempre en el punto de discusión. “Lo aceptaré el día que haga lo mismo con un equipo chico”, dice un lector. Un imposible: Guardiola no dejará un contrato de 20 millones de euros anuales para ir a ganar 300.000 en el Castellón y, desde allí, tomar por asalto las cumbres más altas. “Con los jugadores que le dan, así cualquiera”, critican otros. Muchos tienen grandes jugadores. Por antinómico, José Mourinho vale como comparación: también dirige siempre clubes de élite y planteles costosos, pero sus equipos juegan feo, son el antiespectáculo. Y en veinte años (el doble exacto que el catalán) también celebró 25 campeonatos. Guardiola podría superarlo también en eso.

Es asombroso cómo un profesional que seguramente quedará en el tiempo como el mejor técnico de la historia deba estar siempre a la defensiva por las críticas de verdaderas legiones que aman el contraestilo, o sea mezquino, rudo, Picapiedra. Para muchos es muy seductor atrincherarse atrás y resistir. Lo relacionan con el coraje, que siempre es una leyenda atractiva. Pero coraje es pedir el balón y llevarlo hacia adelante.

Guardiola es un mesías que el fútbol recibió en 2008, cuando se hizo cargo del Barcelona. Que era extraordinariamente rico en figuras, sí. Le dieron una Ferrari, pero no la chocó, al contrario, la hizo andar como nunca se había visto. Solo el Santos de Pelé puede entrarle en la comparación. Sus equipos llegaron a alcanzar un grado de posesión del 82%. Porque a la exquisitez del dominio de balón, el Barça le adhería una recuperación asfixiante. Apenas perdía la pelota, cuatro jugadores azulgranas atosigaban al rival y, en promedio, a los 6 o 7 segundos retomaban el control del esférico. De modo que, a la vocación ofensiva y al preciosismo le añadía alta eficiencia en la marca, un aspecto esencial en su esquema de funcionamiento.

Era demasiado hermoso. Había que afearlo un poco. Entonces la gigantesca y feroz maquinaria mediática rival le endilgó el rótulo de que era “aburrido”, “demasiados toques laterales”, “me duermo”. Sin embargo, los números demuestran que fue una máquina implacablemente práctica y vertical. A través de los 521 partidos que dirigió hasta el comienzo de esta temporada, sus equipos marcaron 1.283 goles (impresionante 2,44 por juego) y recibió apenas 380. Una eficiencia robótica. En sus diez campañas, los Guardiola Teams terminaron siempre con +142 de diferencia de gol (insólito), +113, +103, +97… Todo así. No daba sueño. ¿Cómo bostezar viendo semejante cantidad de goles unida a tanta delicadeza en la elaboración…?

La Copa de la Liga fue el primer bocado de la temporada para el City. Está peleando en otros tres frentes; puede dar un zarpazo más. O tres, quién sabe. Fútbol le sobra. Y en esta, su tercera temporada en Inglaterra, el equipo tiene internalizado su libreto: salida pulcra desde el arquero, toque y toque, dinámica, velocidad, presión, recuperación, ataque masivo. No cuenta con ninguna de las grandes luminarias actuales del fútbol, sí con una dotación muy calificada, pareja y numerosa. Peleará todos los títulos con posibilidades, seguro.

Ojalá hubiera cien Guardiolas. Un individuo que habla cinco idiomas a la perfección (inglés, alemán, italiano y, naturalmente, español y catalán), amante de la excelencia, que está en la cima del conocimiento táctico-técnico y que sabe manejar vestuarios plagados de estrellas y egos estratosféricos manteniendo siempre la ambición por el triunfo, sin que la gloria lo desubique, es una bendición para el fútbol, para quienes amamos el juego limpio y bonito, de ataque y sin trampa. Pero aún no ha logrado la unanimidad: para millones, sigue bajo sospecha. (O)

 

Para muchos es muy seductor atrincherarse atrás y resistir. Lo relacionan con el coraje, que siempre es una leyenda atractiva. Pero coraje es pedir el balón y llevarlo hacia adelante".

Jorge Barraza: Guardiola, la excelencia bajo sospecha
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2019-03-14T00:00:58-05:00
No hay temores posibles: podemos calificarlo como un ganador. No ha alcanzado aún el récord de triunfos de Ferguson, pero lo sobrepasa por un detalle: sus equipos tienen el agregado de la belleza.
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