El quinto título mundial de Fórmula 1 que se aseguró hace diez días en México no le ha quitado el hambre a Lewis Hamilton, quien aterrizó en Sao Paulo –donde hoy se disputa el penúltimo Gran Premio de la temporada– pensando en el campeonato de constructores para Mercedes y decidido a ponerles muy difícil la competencia a las nuevas generaciones.
















