El 10 de octubre de 2017 Argentina llegó a Quito urgida de su primera victoria en esa ciudad en 16 años para clasificarse a la Copa del Mundo Rusia-2018 sin depender de otros resultados, y Lionel Messi se encargó de que la Albiceleste no se ausente de su primer Mundial desde 1970 con otra actuación para el recuerdo (y para el olvido en el sentir de los ecuatorianos).