Los futbolistas de antes también jugaron en el extranjero

7 de Diciembre, 2014 - 00h00
7 Dic 2014
7 de Diciembre, 2014
7 Dic 2014

Uno de los argumentos que esgrimen los enemigos de la historia, para desacreditar al fútbol de antaño, es afirmar –sin ninguna investigación– que recién desde unos años, hasta el presente, los jugadores ecuatorianos empiezan a militar en equipos extranjeros. Eso es una falsedad absoluta.

Hoy el mercado internacional está totalmente abierto, hasta para publicitadas mediocridades, gracias a las facilidades de las comunicaciones y al gran dinero que fluye para las transacciones por los pases, dinero que a veces parece tener un origen no muy santo. Además, aparecieron los representantes que venden futbolistas y con maletines repletos de videos engatusan a ingenuos dirigentes con transferencias de ‘cracks’ que solo existen en filmaciones trucadas. Y, hecho el negocio, desaparecen para no responder por aquello que venden.

Así llegaron a nuestro balompié el ‘goleador’ Rolando Roly Zarate –quien había sido parte de cinco equipos en tres años y había marcado tres goles en el quinquenio– y el Tsunami Sebastián Ribas –otro ‘romperredes’ que marcó apenas un gol de penal jugando en la reserva–. Ambos extranjeros vaciaron la caja de Barcelona. Y podríamos citar al menos medio centenar de ejemplos.

Muchos jugadores de hoy salieron de nuestras fronteras gracias a diligentes representantes y fracasaron en sus equipos. Para muestra, un botón: el zaguero Frickson Erazo, a quien escogieron para negar la espléndida calidad del incomparable Vicente Lecaro, el mejor central de la historia del fútbol nacional. Hoy su club, Flamengo (Río de Janeiro) no quiere saber nada de Erazo.

Los futbolistas de antes solo podían ser transferidos al exterior cuando los técnicos o dirigentes los veían en “vivo y en directo”. No había transmisiones vía satélite, ni televisión, peor videos. No existían representantes que los ‘engancharan’ en los clubes. El primer ecuatoriano en salir del país fue Julio Romo Leroux, volante del 9 de Octubre, de quien no se ha podido establecer si fue guayaquileño o manabita. Lo vieron en nuestro viejo Estadio Guayaquil y se lo llevaron en 1931 al América de Cali, donde estuvo cinco temporadas. En 1935 estuvo en la ciudad el Gregg, de Cali, y fichó a Alfonso Suárez Rizzo, uno de los mejores jugadores ecuatorianos de todos los tiempos.

En 1937 una selección “pirata” fue a jugar a Cali en un torneo en el que también actuaba Independiente Rivadavia, de Argentina. Los gauchos se impresionaron con Alfonso Suárez y Ernesto Cuchucho Cevallos y los incluyeron en una gira por toda América Central y México. Cuando el Panamá hizo en 1939 un recorrido por Colombia, el equipo Motoristas, de Cali, se quedó con los tricolores Marino Alcívar, José Merino, Jorge Tolozano Laurido y Jorge Peralta.

Ecuador participó en aquel 1939 por primera vez en un Sudamericano, hoy llamado Copa América. Un dirigente español, de apellido Azua, vio jugar en la Selección a Suárez y Alcívar y los contrató para el Hispanoamérica de La Habana. Era un equipo integrado por grandes futbolistas vascos que huían de la guerra civil española. Este club quedó campeón de Cuba, país que había participado en el Mundial 1938. Suárez fue elegido el mejor jugador de la liga cubana y Alcívar ganó el Botín de Oro, como goleador.

El 1941, en el Sudamericano de Chile, Suárez fue designado mejor interior derecho, con José Manuel Moreno, una leyenda del fútbol argentino y mundial. Magallanes de Chile lo llevó a sus filas y pasó una temporada más tarde al Santiago Morning. Jorge Tolozano Laurido fue contratado por Colo Colo y Eloy Ronquillo, zaguero central, a su retorno a Guayaquil, firmó contrato con Millonarios de Colombia.

Sin internet, videos, ni representantes Enrique Moscovita Álvarez llego al Lanús de Argentina luego del Sudamericano de 1945, en Chile; Millonarios adquirió al Mellizo Luis Antonio Mendoza y un año después a su gemelo, José Luis. En ese 1945 Audax Italiano pagó la más alta cifra de la historia del balompié chileno por Jorge Chompi Henríques, y en 1948 él y Moscovita fueron comprados por Santa Fe de Bogotá, donde cumplieron una gran faena en el mítico Dorado colombiano.

Marcos Izaguirre, el gran centro medio del 9 de Octubre, se marchó al Deportivo Cali en 1947, junto al gran alero zurdo quiteño Gonzalo Pozo, al tiempo que se incorporaba a Santa Fe el riobambeño Víctor Aguayo. El manabita Carlos Alume jugó durante El Dorado en Once Deportivo, de Manizales; Humberto Suárez en Deportivo Pereira e Isidro Matute en América de Cali.

Al gran Alfredo Bonnard lo pretendió el fútbol francés en 1953, tras ser nombrado el mejor arquero del Sudamericano de ese año, en Lima. Le pusieron un cheque en blanco y no aceptó por cumplir con el ingeniero Edmundo Valdez Murillo, quien lo había fichado para Valdez. El cantinflas criollo, y su corte de desacreditadores, pueden verificarlo en los diarios limeños de la época.

Honorato Gonzabay fue contratado por Atlético Chalaco en 1959 y ese mismo año, después de la fantástica actuación de Alberto Spencer en la inauguración del estadio Modelo, sin tener representante alguno, Peñarol lo unió a sus filas para forjar la era más brillante de ese equipo uruguayo, considerado por la Enciclopedia Océano como uno de los mejores del mundo en todas las épocas.

Tres veces vinieron los peñarolenses a Guayaquil para llevarse al Ministro Lecaro, a quien consideraban el único back central capaz de suplir el retiro de William Martínez, el campeón mundial del Maracanazo en 1950. Barcelona decidió no venderlo y cortó la carrera internacional de un símbolo de nuestro fútbol.

Rómulo Gómez y Jorge Bolaños fueron en 1961 a Lanús y River Plate, respectivamente. Hubo muchos que pudieron haber salido y no lo hicieron. Para comprar a un jugador los dirigentes tenían que verlo en acción y en esos tiempos la TV en blanco y negro no pasaba partidos y el video estaba muy distante. Hoy todo es más fácil y los dirigentes son más accesibles, pero fueron muchos los que como Moscovita, Chompi y Spencer se convirtieron en emblemas de sus equipos.

El escritor colombiano Daniel Samper Pizano, en un artículo que reposa en mi poder, hace una historia del Santa Fe y empieza diciendo: “Un hincha santafereño de más de 50 años cree en Dios Padre y en Moscovita Álvarez...”.

Rolando Zárate y Sebastián Ribas vaciaron la caja de Barcelona. Hoy, el mercado internacional está abierto hasta para publicitadas mediocridades.

Los futbolistas de antes también jugaron en el extranjero
Columnistas
2014-12-07T00:00:01-05:00
Julio Romo Leroux, volante de 9 de Octubre, fue el primer jugador ecuatoriano contratado fuera del país. Directivos del América de Cali lo vieron jugar en el viejo estadio Guayaquil y se lo llevaron en 1931.
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