Más de un centenar de "spotters" (fotógrafos de aviones y coleccionistas de sus matrículas) pudieron inmortalizar este martes los mejores despegues y aterrizajes de aviones en el aeropuerto madrileño de Barajas, que les abrió su plataforma para que disfrutaran "de cerca" de su pasión por la aviación.

Este encuentro fotográfico, bautizado como "IV OpenDay MAD", fue organizado por la asociación de aficionados a la aviación "Aire" y logró reunir en el aeropuerto madrileño a unas 145 personas procedentes de todos los rincones de España, de varios países europeos e incluso de China.

El presidente de la Asociación, Jesús López, explicó a Efe que "Aire" organiza muchas actividades, pero, sin duda, la más atractiva es el "Spotting Day", "porque nos permite estar más cerca de los aviones de lo habitual, lo que facilita hacer fotos más especiales".

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Unas fotos, que los "spotters" guardan posteriormente en archivos personales o cuelgan en páginas de internet dedicadas a la aviación, "provocando piques entre todos a la hora de decidir quien ha logrado la mejor instantánea".

Por ello, López no duda en señalar que el "Spotting Day" es muy "especial" porque "normalmente nos buscamos la vida en los alrededores de los aeropuertos y no estamos en la plataforma".

En este sentido, resaltó la iniciativa adoptada por muchos aeropuertos europeos, donde existe mucha afición a la fotografía de aviones, en los que han construido miradores elevados sobre la pista para que los ciudadanos puedan ver las aeronaves.

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En España solo lo hay en el aeropuerto del Prat de Barcelona, se lamentó Jesús López, al resaltar que la fotografía de aviones es una actividad que genera "mucho turismo porque hay mucho movimiento de aficionados. Principalmente cuando empieza la primavera, que eclosionan los fenómenos de air shows y spotting days".

Son muchas las causas que inciden para que una persona llegue a ser un "spotter", aunque la mayoría son apasionados de la aviación desde muy pequeños.

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Este es el caso de Jorge Guardia, un joven madrileño que asegura que los aviones le gustan desde que era "muy niño" porque su abuelo militar le llevaba a la base de Cuatro Vientos.

"Ahora vivo en una ciudad donde me pasan aviones por encima continuamente y eso ha alimentado mi afición", aseguró Guardia, quien reconoció que hay temporadas en las que pasa "horas y horas editando las fotos y días enteros en los aeropuertos haciéndolas".

Pero la afición a la fotografía de aviones puede tener su vertiente terapéutica, como explica José María Revés, responsable de la página web Aviation Corner, en la que muchos "spotters" cuelgan sus fotografías.

Revés, que es quien decide qué fotos merece la pena colgar en la web, reveló que empezó a hacer fotografías a aviones para vencer su "pánico a volar".

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"Por trabajo hacía unos 70 vuelos al año y lo pasaba fatal. Empecé a hacer fotos a los aviones por fuera y también desde dentro. Comencé a pedir el asiento de ventanilla, lo que no había hecho nunca, y hacía fotos hacia abajo", explicó.

"La cámara, que empezó siendo un filtro, entre el cielo y el suelo, me sirvió para perder el miedo a volar y además comencé a adorar la aviación", resaltó, mientras un "spotter" lisboeta se refería a la "cantidad de amigos que ha logrado hacer en toda Europa" gracias a recorrer los aeropuertos en busca de aterrizajes y despegues de aviones "lo más cerca posible".