Motivos de salud. Esa es la razón que llevó a Luisa Caputi de Cuesta a dejar la presidencia de la Fundación Sociedad Femenina de Cultura, pese a que falta un año para que termine su periodo al frente del directorio de la entidad, que tiene a su cargo el Teatro Centro de Arte. Y aunque la decisión la hizo pública el mes pasado, ahora se concreta, ya que desde hoy la releva en el cargo la vicepresidenta: Beatriz Domenech Gómez.

“Han sido días de transición, la idea es que sea una transición suave y que todo siga su curso”, dice Caputi, de 80 años de edad, de los cuales los últimos 20 los ha dedicado a realizar gestión cultural a través de la Sociedad Femenina de Cultura, a la que se integró en 1993 como socia.

Publicidad

Fue vocal del directorio que presidió Olivia Guerrero y, más tarde, ejerció de vicepresidenta del directorio que comandó Inge Brückman. Tras la dimisión de esta, le tocó asumir la presidencia. Al término de ese periodo, la eligieron nuevamente presidenta para un lapso que culminará en enero próximo. Pero por razones de salud (colitis producida por el estrés), dimite. Sin embargo, señala que se va con la satisfacción de saber que ha tenido logros durante su gestión.

“He cumplido mis metas”, refiere esta mujer, que gusta de la música y toca el piano y es madre de cuatro hijos. Tiene, además, once nietos y seis bisnietos. Sus metas las resume en cuatro ejes. El primero, el impulso al teatro a través de talleres, como los de Steven Ditmyer, y las coproducciones. “En Guayaquil la disciplina teatral es promisoria y al Centro de Arte le ha correspondido buena parte de ese mérito”, dice.

Publicidad

Como segundo punto pone el ballet de la institución. Este fue reestructurado. “Está en manos de gente joven, que muestra una visión moderna del ballet”, anota. Otro logro es, a su decir, el coro, integrado por doce voces, músicos profesionales dirigidos por Álex Rodríguez. “Una de las integrantes es la soprano Viviana Rodríguez. Es un coro de lujo”, anota, y lo mismo dice de la Orquesta de Cámara del Teatro, que se creó durante su periodo y que comanda el violinista Iván Fabre. “Estas son las cuatro cosas que se han potenciado”, afirma. Y suma, asimismo, como logro, que la Orquesta Sinfónica de Guayaquil haya retornado al teatro a ofrecer, cada mes, un concierto gratuito.

Dice que aunque deja la presidencia, no se aleja del todo de Sociedad Femenina de Cultura, entidad con la que seguirá colaborando como socia. “Me voy satisfecha”, recalca Luisita, como le dicen sus allegados.