Calles desoladas y la escasa presencia policial en Guayacanes son dos de los factores que para Carlos, propietario de una tienda del sector, influyen para que sea uno de los lugares preferidos para dejar a las víctimas de los secuestros express.
“En el día y en la noche se ve cómo les roban a las personas que caminan por aquí. Algunas veces vienen carros y dejan botadas a personas. Ellos aprovechan que estas calles son tranquilas”, explica Carlos, quien como medida de seguridad colocó rejas en su local.
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Pese a que a una cuadra de su tienda se construye una Unidad de Policía Comunitaria (UPC) considera que no será suficiente para que los moradores se sientan seguros.
“Uno siempre debe andar con cuidado porque no sabe cuándo lo pueden asaltar. Sinceramente, así esté la Policía Comunitaria no me sentiré tranquilo”, manifiesta.
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Andrea Salas, moradora del sector, cuenta que son constantes los robos cerca de su casa por esto siempre sale sin su teléfono móvil.
“El año pasado dos veces me robaron, en una ocasión pude escapar porque salí corriendo. A los vecinos se les han tratado de meter a la casa. Llamamos a la Policía, pero llegaron después de dos horas”, comenta Andrea que conocía a los policías que pertenecían al subcircuito 2 de Guayacanes y que se encuentran en la avenida José Luis Tamayo.
El capitán Juan Pablo Haro, encargado de esta unidad, explica que hace un mes y medio asumieron sus funciones. Durante este tiempo trataron de darse a conocer a la ciudadanía para trabajar en conjunto con los líderes barriales.
“Están identificados los lugares más críticos del sector. Hacemos un análisis de los tipos de delitos que se dan en esta zona. El deseo que tenemos es que la ciudadanía se sienta confiada y que busque a la Policía para que la proteja. Cuando llegamos trabajamos con los policías que estaban antes en la unidad para conocer a la ciudadanía. Algunos moradores asisten a las reuniones, pero otros no”, indicó Haro.
El robo simple, delito que consiste en la sustracción de objetos con un valor mayor a $ 158, es el problema que más afecta a esta zona. El Centro de Estudio e Investigaciones Estadísticas FCNM-Espol registró cinco casos de este delito en esta zona, del 1 de enero al 8 de febrero de este año. En el mismo periodo del 2011 se registró un solo caso.
Una persona que no quiso identificarse comentó que la mayoría de robos que se dan en Guayacanes se deben a la falta de patrullaje.
“En una ocasión activé el botón de seguridad, pero nunca llegó el patrullero”, añade. Haro explicó que en varias ocasiones demoran en llegar porque están atendiendo otras emergencias.
En varias ocasiones el sistema Número Seguro ha registrado emergencias luego de 45 minutos. Esto se debe a la falla en la red de datos de la Policía, comentaron varios gendarmes.
Los residentes de Samanes se sienten desprotegidos debido a que cuentan con una sola UPC. Moradores del sector afirman que los policías no se abastecen para cubrir las siete etapas de Samanes.
“Ni sabía que había Policía Comunitaria en la zona. En la noche ya no podemos salir porque es oscuro y se escucha que les han robado a algunas personas mientras caminan”, señaló uno de los residentes.
Hace un par de semanas Andrés, nombre protegido, regresaba a su casa luego de una reunión entre amigos a las 22:30 por la avenida Isidro Ayora. Nunca pensó que a los pocos minutos iba a ser interceptado por una motocicleta con dos individuos que le pidieron sus pertenencias.
“Nunca se me pasó por la mente llamar a la Policía porque casi ni los veo. Sé que en Guayacanes hay dos UPC, pero en Samanes no sabía que había alguno. Un señor me acompañó hasta mi casa porque me dejaron sin zapatos. Ahora tomo precauciones como ver a todos lados y venir por las calles principales”, explica Andrés.
En Samanes se registraron el pasado mes cinco robos agravados, cifra que se mantiene en comparación del año pasado.
En esta misma zona hace seis meses le robaron su celular a Marcos Narváez. Luego de bajarse del alimentador caminaba hacia Samanes 3 cuando un vehículo lo interceptó pidiéndole su celular. A pocos minutos se percató del paso de un patrullero y le informó de lo ocurrido.
“Yo en el teléfono tenía el Número Seguro, pero justo vi pasar a la Policía en su camioneta y les dije lo que había pasado. Alcanzamos a los ladrones, aunque al final no pasó nada más porque me devolvieron el teléfono y no les encontraron armas. No quise poner ninguna denuncia para evitar problemas y trámites”, manifestó Marcos.
Este procedimiento es común entre los moradores afirma Miguel Villarreal, policía de la UPC, de Vernaza Norte.
“A diario vienen personas a reportar robos. Lo que hacemos es patrullar la zona y si encontramos al delincuente lo llevamos a la UPC. La persona al final decide si quiere poner la denuncia o recoger sus pertenencias. La mayoría evita poner la denuncia para evitar los trámites. Nosotros los acompañamos hasta el cuartel Modelo”, explica Villarreal.
Luis Orozco fue otra de las víctimas de la delincuencia. El pasado 9 de febrero, en Sauces 9, se subió a un taxi que a los pocos minutos tomó otra ruta en la que se subió otra persona que le obligó a darle su teléfono celular. Al final lo dejaron en La Garzota.
“La verdad no tengo confianza en la Policía. Ellos hacen su trabajo lo más que pueden, pero la astucia de los delincuentes los deja mal parados”, señaló Luis.
Ayuda
Alexandra Mendoza, una residente de Sauces 3, recuerda que el año pasado necesitó la ayuda de un patrullero porque antes de llegar a su casa la interceptaron tres adolescentes y se le llevaron su teléfono celular.
“Los policías comunitarios vinieron a ayudarme cuando me robaron, pero no sirvió de nada porque ya no encontramos a los ladrones. Creo que deberían patrullar más en la zona o construir una UPC porque hace falta, especialmente en la noche”, comenta Alexandra.
Actualmente se construyen dos UPC en la Alborada, una en Guayacanes, otra en la urbanización Polaris y en Sauces 1.
Entre los delitos que más se registran en el norte de la ciudad se encuentran el robo a domicilio pese a que los policías comunitarios han implementado su programa Casa Segura, que consiste en la vigilancia de la vivienda, a través del patrullaje en varios horarios.
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Unidades de Policía Comunitaria funcionan actualmente.
Opiniones
“Todos los días vengo a este sector y veo las rondas de la Policía. Igual uno debe tomar sus propias precauciones”.
FERNANDA FERNÁNDEZ, visitante de la zona
“Una vez llamé a la Policía y acudieron pronto, pero a pesar de tener una UPC cerca uno no puede estar confiado”.
MARÍA LOOR, moradora de Guayacanes