QUITO
.- Los votos nulos y blancos serán una forma de expresión política en los comicios de mañana, pero no influirán a la hora del escrutinio. Según el art. 143 de la Constitución y los 161 y 164 del Código de la Democracia, para la elección del presidente y vicepresidente y de asambleístas solo se contabilizarán los votos válidos: los emitidos en las papeletas que de cualquier modo expresen de manera inteligible la voluntad del sufragante.

El nulo es el que contiene marcas por más de un candidato en una elección unipersonal; cuando se marca un número de casillas mayor al total de aspirantes a elegirse y las que en las papeletas tengan tachaduras, que demuestren la voluntad de anular el voto.

El blanco es cuando no exista marca en la papeleta.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) contabilizará este tipo de sufragio, pero no formará parte de los resultados. Como ejemplo está el escrutinio de dos de los últimos procesos electorales que tuvo el país.

En las elecciones presidenciales del 2009, según los resultados del CNE, el ganador obtuvo el 51,99% de los votos válidos. Pero, al incluir en el cálculo los nulos y blancos, el porcentaje se reducía al 45%. Y quien quedó en segundo lugar logró el 28,24%, y al cuantificarlos con el universo total de personas que sufragaron era el 24,5%.

En los resultados de la Consulta Popular del 2011, por ejemplo, en la pregunta 9, relacionada con la integración de un Consejo de Regulación, el Sí logró el 51,67% de los votos válidos, pero el 44,96% del total de sufragantes.

El exintegrante del CNE, Fausto Camacho, afirma que en la historia de la legislación y de los procesos siempre se consideraron exclusivamente los sufragios que dan su apoyo a una opción. Sostiene que por cualquier motivo o razón el nulo y el blanco son una expresión de rechazo a las propuestas de los aspirantes a alguna dignidad.

Para el exlegislador de la Democracia Popular, Diego Ordóñez, al ser el sufragio obligatorio, este tipo de votación evidencia una postura. Cree que los nulos y blancos sí deberían ser tomados en cuenta para los resultados, y que este sistema ha producido el reforzamiento de una tesis inflando el respaldo. “El riesgo es que algún aspirante gane con menos votos y que la organización política pueda tener mayor número de legisladores con menos votos”.