A finales de noviembre del 2009, Paúl Álvarez decidió emprender, junto con su esposa Pamela Ortiz, un pequeño negocio de paletas y barras de caramelos. Su pasión por la cocina y por los niños los llevó a investigar sobre cómo elaborar dulces gourmet de colores a los que bautizó como “pauletas”, una combinación entre su nombre Paúl y la palabra paleta.