Está de regreso. Está de vuelta. Es una vuelta olímpica y a los planos estelares. A la gloria que lo había castigado alejándolo de ella por catorce temporadas. Pero se regresó. Barcelona volvió a la cima del fútbol ecuatoriano y ayer, luego de coronarse el miércoles pasado, cumplió con el ritual que está reservado a los mejores, a los ganadores.