Por Marco Carrasco
.- Anabella Azín, esposa y compañera en el binomio de Álvaro Noboa, dice que no le gusta la política, pero que no es algo nuevo para ella, pues ha sido diputada y ha participado en campañas anteriores del Prian. Propone continuar con el rol social desde la Vicepresidencia y, además, dirigir desde allí el sector de la salud pública.

¿Qué pesó más en su decisión de aceptar ser candidata a la Vicepresidencia y no a la Asamblea, como usted lo había adelantado que sería?
Yo estaba dispuesta a aceptar cualquier cargo. Por mi trabajo social durante quince años y por mi trabajo político en el partido me pidieron que acompañe al binomio... A mí la política no me encanta, pero no soy nueva en esto, por eso para mí no es tan difícil aceptar una candidatura a la Vicepresidencia y no aferrarme a ser asambleísta.

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¿Es más fácil aceptar si el presidenciable es su esposo y no Lucio Gutiérrez?
Claro que es más fácil porque compartimos la misma ideología. Un binomio tiene que tener una misma agenda, porque por poner a una persona que haga balance regional o de género de repente se pone a personas que no comparten los mismos ideales. Las conversaciones avanzaron bastante, pero nuestro partido quería que Álvaro Noboa sea el candidato y las encuestas le daban a él ventaja sobre Lucio Gutiérrez.

¿Cómo evalúa la gestión del actual vicepresidente?
Ha logrado muchos triunfos en el campo social. Lenin Moreno ha hecho una gran obra. Yo la complementaría.

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¿Cómo la haría?
Hay tantos millones de personas con discapacidad, tenemos que ayudarlos para reinsertarlos al campo laboral.

¿Tiene una propuesta de cuáles serían sus funciones?
Él (Álvaro Noboa) está muy dispuesto a que yo lo ayude en el área social, pero además en la salud, que es en lo que yo he trabajado en estos años.

¿Y qué haría en ese sector?
Falta mucho por hacer. Existe desorden y falta de inventario en cuanto a equipos e instrumentos que se compran para los hospitales y no se implementa el personal. Hoy se dice que el médico de más de 70 años ya no puede seguir trabajando y lo despiden, pero no tenemos una reserva de nuevos profesionales para cubrir esas plazas y vemos soluciones desesperadas. Hay quejas por preferir a médicos de otras nacionalidades antes que a los ecuatorianos.