Ciudadelas, centros comerciales, una amplia avenida e infraestructura moderna. En eso piensan muchas personas cuando se les menciona Samborondón. Sin embargo, el cantón es más que urbanidad; es arrocero y alfarero tiene otros atractivos turísticos, que aunque no son muy difundidos, están ahí, con sus puertas abiertas.

Hoy, jueves 27, es el Día Mundial del Turismo.Viva recorrió algunos rincones con potencial turístico.

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El coordinador del Municipio y expresidente del Centro Agrícola, Vicente Barroso, detalla una lista de sitios: la antigua casa municipal, la iglesia Santa Ana, el muelle municipal, talleres de alfarería, talleres de construcción de canoas, la venta de rosquitas, el recorrido por el río Babahoyo y Vinces, y las galleras. Aún está en construcción el parque acuático. ¿Como hacer que estos atractivos sean conocidos, visitados y valorados por residentes y turistas? “Lo ideal sería unir lo urbano con lo rural, tenemos la vía Samborondón, sería ideal poner más señalética que indique lo que tiene Samborondón, como las rosquitas, la alfarería, el rodeo montubio, tantas cosas. La clave es unir a las dos zonas”, comenta Verónica Baquerizo, directora de proyectos de desarrollo de la empresa Imagine It, quien dictó una conferencia de turismo en la UEES, el jueves pasado.

En lo urbano
La infraestructura de La Puntilla es moderna, la vista de este sector con los atardeceres pueden servir como foto postal. Aparte están los centros comerciales y ciudadelas como desarrollo urbanístico. Pero existe un punto importante que puede ser explotado como riqueza fluvial: el muelle del Parque Histórico de Guayaquil (PHG).

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Karyn Paladines, gerenta de la Empresa de Parques (EP), indicó en una entrevista con Viva en julio, que el plan de conectar muelles seguía en pie, pero que se realizaban estudios de sedimentación, por lo que no precisó fechas. La EP no confirmó a VIVA si los estudios continuaban. Este sitio es el más visitado por los residentes. “Casi siempre que viene un familiar del extranjero lo llevo al Parque Histórico. Es seguro y me gusta ver los animales”, opina Ruth Cedeño, moradora. Algo similar expresa Luis Vélez, de Entre Ríos. “Siempre voy allá, es el más conocido y no sé si haya otro lugar turístico”.

Aun así, Manuel Burgos, director de la escuela de turismo de la UEES, opina que hace falta colocar más señalética en la que se indique cómo llegar al parque, además propone que se “deberían anunciar en el parque los otros sitios turísticos de Samborondón”.

En la historia
Treinta minutos es el tiempo que toma ir desde La Puntilla hasta la cabecera cantonal. Son 35 kilómetros de observar grandes hectáreas de arrozales y de árboles nativos. El Municipio se encuentra en un proyecto de reforestación. Con la ayuda de estudiantes se están sembrando 4.000 árboles en el borde de la carretera.

Antes de llegar al pueblo se aprecia desde la carretera la parroquia Tarifa, el recinto La Pista y Boca de Caña. Ya en el cantón, la primera parada fue en la gallera Espuela Brava. Es fácil identificarla, en la parte de afuera se exhiben los gallos y como es un pueblo relativamente pequeño no hay manera de perderse. Este negocio es familiar. Lo empezó David Mayorga y ahora lo maneja su hijo Vidal. Habrá peleas el 31 de octubre y 2 de noviembre por las fiestas del cantón.

A su gallera asisten unas 400 personas que apuestan desde centavos hasta $ 1.000. “El número de peleas depende de las personas que quieran jugar”, afirma Vidal.

La segunda parada fue en el taller de alfarería de Walter Vargas. Lleva 27 años en esto. En un día de trabajo, de 07:00 a 17:00, hace 800 vasijas pequeñas. El barro lo obtiene de un “terreno virgen”, explica. Este lo mezcla con arena y agua. Agrega que el negocio por ahora marcha bien. Su punto de mayor venta es en el Mercado de Flores de Guayaquil.

Luego fuimos al centro de la ciudad, donde se observa el comercio, como la venta de las famosas rosquitas, queso fresco y carnes ($ 2 la libra).

Si camina por el parque central Calixto Romero ve el edificio municipal, el centro comercial Santa Ana y a un costado está la antigua casa municipal, que fue remodelada y reinaugurada en el 2011. Es uno de los sitios más visitados, dice Vicente Barroso, al igual que la iglesia Santa Ana, que se ubica en la parte posterior del parque, y está en remodelación.

La mayoría de personas que vienen son los mismos habitantes de la cabecera cantonal y de los recintos aledaños, pocos de La Puntilla y Guayaquil.

Al finalizar el malecón está el muelle en forma de barco. Su ambiente es como el de un puerto, pero aquí no hay barcos sino canoas. La mayoría son de motor. Los canoeros forman un grupo de alrededor de 40, que están agremiados en la cabecera. Un paseo de media hora cuesta $ 10. Aunque también transportan gente al otro lado del río a recintos como La Palma, La Isla, Palo Blanco, Chorrón y Tropezón.

Vicente agrega que la difusión de estos sitios la hacen a través de dos emisoras, Sucre y Cristal. Además, un domingo a fin de mes el Municipio realiza un Festival de Comida Criolla; ese día los sitios turísticos son gratuitos. “ Vienen muchos turistas, no solo de La Puntilla sino de otros cantones como Salitre y Daule, unas 3.000 o 4.000 personas”, dice Vicente, quien adelantó que en diciembre aspiran a inaugurar el centro de interpretación de la Ruta del Arroz, donde se observará todo el proceso de producción del mismo. En este proyecto se analiza incluirle el transporte. “Pensamos crear como un paquete turístico, donde la persona hace un recorrido completo”, sostiene.

Despertar turístico
Hace diez años el Municipio hizo un plan de desarrollo turístico, la Universidad Espíritu Santo colaboró con el mismo, en el cual se analizaban elementos turísticos más allá del Parque Histórico, recuerda Manuel Burgos..

El plan turístico para el cantón trataba de posicionar el agroturismo fluvial, aprovechando el principal recurso de la zona, los ríos Tintos, Babahoyo, Vinces y Daule, así como los malecones: Parque Histórico, Tarifa, Buijo y Samborondón.

¿Por qué los vecinos de La Puntilla no consumen estos atractivos de la zona rural del cantón? “Son clientes que exigen servicios de alta calidad. El problema es que en Samborondón no hemos definido nuestra vocación turística”, responde Burgos.

Algunas de las sugerencias del plan también eran rescatar la antigua casa municipal y aprovechar la infraestructura de las piladoras para hacer visitas con centros de interpretación. “Llevar al turista a una hacienda con un semillero para que aprenda cómo se obtiene el arroz, hacer galletas, prepararles resbaladera y así generar un proceso que vuelva divertida la visita”, explica Burgos.

Olga Guerra, directora de Turismo de la Prefectura, comenta que todavía falta mucho por hacer en turismo en Guayas, una zona agroindustrial por excelencia. Para promover el turismo, cuenta, se crearon seis rutas turísticas, “en las que se unificaron criterios (atractivos turísticos) para vender lo que ofrece Guayas de una manera organizada”, explica. Samborondón está en la ruta del arroz y dentro de esta, en una subclasificación denominada “por los caminos del montubio”.

Desde el 2009 se pusieron en marcha actividades para desarrollar las rutas. Se creó un inventario turístico, se dieron capacitaciones en comunidades y se han hecho nexos entre operadores y servidores turísticos en cada cantón.

Además, crearon un mapa con simbología turística y una guía en la que se informa qué atractivos ofrece cada cantón, qué actividades se pueden realizar e incluso los contactos con personas de la comunidad que están dispuestas a ofrecer turismo comunitario vivencial para que la gente conozca todas las tradiciones. La guía y el mapa se los puede conseguir en los municipios de cada cantón, en las oficinas de la Prefectura (calle Illingworth y Malecón).

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Dólares cuesta un paseo en canoa de media hora por el Río Babahoyo

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De octubre habrá una pelea de gallos en la Espuela Brava de Vidal Mayorga.

“Soy samborondeño de nacimiento. Antes teníamos lugares turísticos auténticos, había mucha vegetación y época de frutas”.
Vicente Barroso
Coordinador del Municipio