Cuarenta y cuatro bomberos de Quito expresaron el lunes su inconformidad tras su salida de la institución el 1 de agosto pasado. Denunciaron la incorporación de más personal cuando el argumento para su retiro fue la supresión de partidas.

Los afectados eran inspectores dentro del Cuerpo de Bomberos de Quito. Diego Macías, uno de los que apagaron el incendio en el Congreso, en marzo del 2003, dijo que le deprime desconocer las verdaderas razones de su salida.

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La institución maneja la versión de un proceso de reestructuración del personal de incendios, no despidos. Los trabajadores recibieron 1.450 dólares por cada año de labores.