Los periodistas argentinos Martín Becerra y Sebastián Lacunza realizaron un análisis de 30 mil cables diplomáticos de Wikileaks, que involucran la opinión de la Embajada Americana y las empresas de comunicación de Latinoamérica.
El trabajo dio como resultado la publicación de un libro en Argentina llamado WikiMediaLeaks. Su contenido llamó la atención de la Secretaría de Comunicación (SECOM) que invitó a los periodistas a una conferencia sobre el tema el pasado viernes en Ciespal.
Publicidad
La SECOM promovió el encuentro bajo el nombre “Los wikilieaks que no contaron los medios de América Latina”. Pero los autores del libro evitaron comentarios que polaricen más la relación de la prensa privada con el gobierno. Su presentación se centró en explicar el comportamiento diplomático norteamericano con respecto a sus fuentes de información, la libertad de prensa en Suramérica, la actitud de empresarios y la presión de los monopolios de comunicación en Centroamérica y México.
Sobre la situación de Ecuador leyeron el extracto de un cable que evidenció los conflictos de los medios privados en la llamada “guerra de los canales”, cuando Teleamazonas y TC Televisión se enfrentaron, en 2004, por la publicación de un documental sobre la quiebra de Filanbanco a manos de los hermanos Isaías.
Publicidad
En el cable del 13 de octubre de 2004 la embajada escribió: “El hecho que la prensa se sienta libre para criticar al gobierno pero no a un banquero fugitivo revela mucho sobre donde reside el poder en Ecuador”. Pese a la lectura de este documento, el hecho no suscitó un debate en el auditorio.
Uno de los temas reveladores de los periodistas argentinos fue que la
mayoría de delegaciones diplomáticas de Estados Unidos en la región se
nutren de pocas fuentes. “Es una endogamia informativa que invoca la
embajada”, explicó Martín Becerra. A su criterio esta actuación le
impide realizar una lectura más profunda de la realidad de los países latinoamericanos y sus contradicciones, sus fuentes informativas suelen ser poco inclusivas, sin posiciones reactivas e incluso colonialistas.
Parte de ese grupo de fuentes se nombró a los dueños de los medios de comunicación. Se puso como ejemplo cómo empresarios guatemaltecos presionaban a los diplomáticos americanos para que tomen acciones en su favor, hechos que provocaron lecturas muy críticas desde la embajada hacía los medios.
El libro de los periodistas también relaciona las visitas de los empresarios del grupo Clarín de Buenos Aires, Argentina, a la sede diplomática de los Estados Unidos y cómo ésta comprendió los beneficios que Clarín recibió del gobierno Kitchnerista, antes de romper y entrar en enfrentamiento con ellos.
Entre las posiciones más críticas de los cables, los periodistas
destacan la correcta lectura que hicieron los diplomáticos sobre el monopolio de los medios en México, específicamente de Carlos Slim,
dueño de América Móvil y sobre el grupo de televisión Azteca. Sin
embargo reconocieron que esa visión se basó en la falta de capacidad
de las empresas norteamericanas de captar una parte del apetitoso mercado de consumidores mexicanos.