Pese a la voluntad política de los presidentes Rafael Correa y Hugo Chávez por consolidar una estrecha relación de cooperación petrolera soberana, el resultado es que no se logró alejar a los intermediarios, convertidos en cabeza de turco y calificados por Correa como “corruptos y corruptores”.

Como parte del convenio de intercambio de crudo por derivados, entre enero del 2009 y noviembre del 2011, el 39% de los derivados que Venezuela entregó a Ecuador, de un total de 27,5 millones de barriles valorados en $ 2.682 millones, vino de intermediarios u otros operadores. Es decir, aquellos a quienes se intentaba alejar del negocio por considerar que perjudicaban a Ecuador.

La paradoja: los principales intermediarios con quienes Petróleos de Venezuela (PDVSA) obtuvo combustibles para Petroecuador en ese periodo fueron Glencore y Trafigura.

Glencore fue declarada contratista incumplida en Ecuador entre el 2007 y fines del 2011 y, por tanto, el Estado no podía negociar con esta empresa. Trafigura está demandada por la estatal Flopec, dedicada al transporte de petróleo, por lo que también fue declarada contratista incumplida en junio del año 2011.

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Paralelamente, entre el 2009 y el 2010, Venezuela se convirtió en el intermediario del crudo ecuatoriano vendiéndolo al mejor postor, pues no tiene ninguna prohibición de negociar con intermediarios. Qué porcentaje de crudo ecuatoriano refinó y cuánto vendió es difícil de determinar. PDVSA, a través de su subsidiaria Citgo Petroleum Corporation, opera y tiene refinerías en Estados Unidos, y la información de Petroecuador, que se hizo pública a inicios de este año, solo indica la empresa que se lo lleva y el destino del crudo, no quién lo va a refinar.

Entre el 2009 y el 2010, PDVSA obtuvo 13,6 millones de barriles de crudo Oriente y solo un cargamento de 372.959 barriles (el 2,7%) fue a sus instalaciones en Venezuela. El resto se dirigió, principalmente, a Perú (41%), país con el que PDVSA no tiene ningún acuerdo, y a Estados Unidos (37%).

Y de los 17,9 millones de barriles de crudo Napo recibidos, el 23,5% fue a Perú y el 57% a EE.UU. Solo en el 2011, PDVSA transportó todos los embarques de Oriente hacia Punta Cardón, puerto que sirve al centro de Refinación Paraguaná o hacia la refinería Isla Curacao.

Eso es lo que revela el análisis de documentos, facturas, actas de entrega y recepción, así como minutas de negociación entre Petroecuador y PDVSA, a los que tuvo acceso EL UNIVERSO, y que fueron examinados con ayuda del sitio web de periodismo de investigación www.arman-do.info, en un trabajo conjunto entre periodistas ecuatorianos y venezolanos.

Estos datos hacen ver lejanas las condenas a los intermediarios por parte del presidente Rafael Correa.

Las autoridades ecuatorianas se niegan a dar entrevistas sobre el tema. Sin embargo, el esquema lo ha dejado claro el ministro de Energía venezolano, Rafael Ramírez, en una rueda de prensa el pasado abril. Ahí dijo: “Lo que hacemos es una triangulación: agarramos su crudo, lo valorizamos bien y se vende, y buscamos los productos que ellos necesitan, de las calidades que piden, y se les vende”. Y justificó: “En el momento que se inició el convenio Ecuador estaba siendo sujeto de los traders (intermediarios), que le pagaban muy poco por su crudo Napo y le cobraban muy caro los productos. Eso ha mejorado muchísimo para ellos, los hemos ayudado, han fortalecido sus capacidades”.

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Según las minutas del acuerdo, elaboradas por los equipos técnicos de ambas partes y refrendadas a nivel político por Chávez y Correa, la cooperación debía ser directa, prescindiendo de los intermediarios.

¿Quién se benefició?
Si el espíritu del convenio no se respetó, ¿quién se benefició del convenio?, se preguntó Alberto Acosta, primer ministro de Energía del presidente Correa y uno de los promotores de la idea del intercambio directo sin intermediarios.

Y la respuesta no está clara, pues no es posible saber si PDVSA ganó o perdió por convertirse en un intermediario adicional en la venta del crudo ecuatoriano.

Solo hay certeza en dos premisas: PDVSA negocia con Petroecuador fórmulas atadas a precios internacionales más un premio o castigo (diferencial), y PDVSA asumió el costo de los fletes del crudo ecuatoriano que se llevó, así como aquellos de los derivados que entregó a Petroecuador, sin importar el destino o la procedencia de esos tanqueros.

Las triangulaciones pueden ser rocambolescas. Un ejemplo: en octubre del 2009 arribó a La Libertad (Santa Elena) el tanquero Bright Express, de propiedad de Trafigura, pero con derivados entregados por ExxonMobil a nombre de PDVSA para Petroecuador. El barco, cargado de nafta de alto octano, navegó desde Yanbu, Arabia Saudita, y PDVSA asumió el valor del flete. Un valor mucho más caro si hubiera sido uno de sus barcos el que atravesaba el canal de Panamá para venir desde Venezuela a Ecuador.

En cambio, lo que no se sabe es a qué precio PDVSA negoció el crudo ecuatoriano, pues la estatal venezolana no transparenta esas operaciones, y al estar la negociación atada a precios internacionales, la ganancia debe estar en el diferencial. La otra variable es que PDVSA, la tercera mayor empresa petrolera en Latinoamérica, tiene una mayor capacidad de negociación que Petroecuador.

“La falta de información de PDVSA sobre el precio al que vendió nuestro petróleo queda en evidencia en la minuta Nº 10 de la reunión celebrada en Caracas el 13 de noviembre del 2007. Frente a ese requerimiento por parte de Petroecuador, PDVSA manifestó que no se puede dar información de las licitaciones internas cerradas por PDVSA”, aseguró Fernando Villavicencio, ex sindicalista petrolero y asesor del asambleísta Cléver Jiménez (Pachakutik).

A su vez, el venezolano Dorian Andrés Romero, quien fue funcionario de PDVSA y participó como asesor del convenio entre el 2007 y el 2009, recalcó que la venezolana “no pagó un precio menor por el crudo ecuatoriano. El convenio tipifica claramente que PDVSA tiene que pagar un precio mejor de lo que paga cualquier otro posible consumidor”.

Acosta dijo que el convenio puede fortalecerse en un marco de mayor transparencia, pero ahora Venezuela no es el mayor comprador de crudo, sino China. Entre enero y septiembre del 2011, PDVSA no cargó crudo Napo, en tanto que Petrochina obtuvo el 92% de los 27,2 millones de barriles producidos.

Estas entregas se relacionan con préstamos atados a crudo y preventas de petróleo con China. Solo en el 2011, Ecuador recibió $ 1.000 millones de China por una preventa de petróleo; en tanto que existen otros créditos a cuatro y ocho años por un total de $ 3.000 millones.

Para Romero, “los traders eran cuestiones netamente comerciales porque a veces no se tenía el producto, lo que significó más trabajo, pero en ningún momento algo significativo que PDVSA no pueda manejar con su poder financiero”.

La participación de intermediarios y el costo que esto ha representado no parece preocupar a los políticos de cada país, que hace poco anunciaron en Caracas que la colaboración petrolera se profundizará.

El 14 de mayo pasado, los cancilleres Ricardo Patiño y Nicolás Maduro firmaron dos convenios en materia energética. El venezolano Maduro resaltó que el suministro de PDVSA será vital para la refinería del Pacífico Eloy Alfaro.

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