A diferencia de otros días, ayer llegaron a la Corte de Guayaquil antes de las 08:00. Además de sus carteras, bolsos y fundas en las que a diario cargan agua, jugo o algún trozo de pan para mitigar la sed y el hambre, familiares de los catorce hinchas de Barcelona que siguen presos llegaron cargando seis cruces.

Con trozos de caña guadua atravesados por unos maderos y pedazos de sogas dieron forma al armazón que les sirvió para crucificarse en el portal de la Corte. Padres, madres, hermanos, tíos, primos y amigos de los catorce subían por turno a las improvisadas cruces.

Desde ahí gritaban: “Justicia y libertad”. Libertad para quienes ellos consideran inocentes. Para los 14 jóvenes que, consideran, legalmente no han sido tratados de igual manera que el resto de los 41 que fueron aprehendidos y aislados el pasado 19 de mayo, cuando el policía Jefferson Burgos Bravo recibió una pedrada en la cabeza.

De ese grupo de detenidos, 12, que eran adolescentes, recuperaron la libertad al día siguiente. Los otros 29 pasaron a la Penitenciaría acusados de incitar a la violencia en escenarios deportivos y alrededores. A las dos semanas, 15 de ellos dejaron la cárcel porque el juez temporal primero de Garantías Penales, Enrique Rodríguez, revocó la prisión preventiva a 5 y a los otros les aplicó medidas cautelares: dispuso que se presenten cada 15 días a su despacho y les prohibió que salgan del país.

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“Les exijo que liberen a mi hijo, detenido sin prueba alguna en su contra”, decía ayer desde una de las cruces Julia Mite, madre del hincha Ronald Marchán. La mujer criticaba que se mantenga presos a los catorce sin que haya una evidencia o un testimonio en contra.

Cerca de ella estaba Mery Contreras, mamá de Álex Montero, el bachiller de la Academia Guayaquil. Dejando del lado el malestar que le ocasionan siete meses de embarazo y el riesgo que corría, ella había subido a una cruz. “Mi hijo no es delincuente. Que el presidente de la Corte haga justicia porque los catorce son inocentes”, decía.

Su hermana, que también está embarazada, se unió ayer a la protesta. Se crucificó para pedir un trato igualitario para Álex. “Exijo la libertad de mi sobrino, es injusto que esté detenido. Han truncado su anhelo de entrar a la universidad después de haber sido uno de los mejores estudiantes”, contaba la mujer.

Entre ellas también estaban Lucía Vera y Nory Veloz, madre y tía del hincha Raúl Matamoros. Lucía fue la primera en solicitar un amparo de libertad para su hijo. Lo hizo el pasado 8 de junio, pero hasta ayer no recibía respuesta. “La justicia está ciega, sorda y muda. Desde esta cruz exigimos la libertad de los catorce”, gritaba Vera. Con su rostro cansado, la mujer criticaba la lentitud del proceso contra los hinchas mientras, decía, en Quito, por no existir pruebas, en menos de 24 horas liberaron a siete sospechosos (se refería al asalto en el Quicentro, donde hubo un muerto).

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De ella se hacía eco José Vulgarín, padre de Jonathan Vulgarín, también detenido. “Tienen a nuestros hijos secuestrados. En Quito no hallaron pruebas y liberaron a los siete. Les cuesta reconocer que nuestros hijos son inocentes”, decía.

Mientras ellos seguían criticando la acción de la justicia, en los bajos de la Corte apareció Marcela Espinoza Chinga, una mujer menuda de piel canela que se detuvo para decirles: “No crean en esta ley; la que vale es la de Dios. Dios que no se vende por nada del mundo”. Y siguió su camino mostrándoles solidaridad porque también creía que “los chicos eran inocentes”.

En tanto la protesta continuaba, de la presidencia de la Corte bajó David Monroy, padre del aficionado Jorge Monroy Ortiz, el único al que no se le ha realizado la audiencia de amparo de libertad. Indicó que la secretaria del despacho le había dicho que su petitorio ¬que primero iba a ser atendido mañana¬ estaba agendado para hoy.

Poco a poco, cuando las gargantas se fueron cansando y ya eran más de las 13:00, del portal de la Corte se fueron alejando familiares de los hinchas, entre ellos Delia Veloz, de 73 años, la madre de Danny Nolivos. Decía que no había desayunado, pero le sobraban fuerzas para decir: “Quiero, exijo libertad, libertad para todos; si ya salió un grupo, por qué no salen todos”.

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Reacciones: De los familiares
Doris Morante
MADRE DE RONALD ZÚÑIGA
“Crucificándome quiero tocar el corazón del presidente de la Corte (Francisco Morales) para que ordene que se libere a los 14 hinchas. Ellos son inocentes, no hay pruebas en contra de ninguno”.

Victoria Pastuzo
MADRE DE MIGUEL HERMIDA
“Así como Jesús sufrió en la cruz, estamos sufriendo por nuestros hijos que están presos injustamente. Nadie los vio lanzar la piedra. Contra ellos no hay ninguna prueba. ¿Por qué no los liberan a todos?”.