Un grupo de 30 estudiantes de medicina en la Universidad de Guayaquil realiza desde hace un par de años un taller de preparaciones anatómicas para conservar tejidos, que pueden abarcar desde una célula hasta la detención del proceso de descomposición que tiene el cuerpo humano.

“Estamos unidos como una familia y nuestra misión es mostrar que se puede salir adelante con estas técnicas que nos sirven mucho para aprender”, expresó Edwin Barahona, estudiante de segundo año y voluntario del taller.

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Mientras que su compañero, Diego Jaramillo, de 24 años, desea especializarse en cirugía, pero cree que desarrollar el conocimiento de conservación de cadáveres le podrá ayudar mucho en su futuro profesional.

“Esperamos que este proyecto se incorpore al proceso formativo del profesional y que sea utilizado para fines académicos en la investigación del cuerpo humano”, explicó el director del departamento de Morfología de esa facultad, Rafael Castro, quien agregó que la actividad es paralela a la formación de los estudiantes y puede reforzar el currículo.

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El profesional explicó que hace cuatro años asistió a la Universidad Santo Tomás (Santiago de Chile) a un curso de conservación de tejidos humanos, donde aprendió distintas técnicas que ahora pone en práctica con sus alumnos.

Según Castro, los procedimientos permiten mantener cuerpos sin utilizar formol, sustancia que según estudios realizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) podría ser cancerígena.

Esta se compone de una solución a base de glicerina, antimicóticos y preservantes que le son inyectados.

El docente contó que para el taller reciben apoyo administrativo de la casa de estudios como es el espacio físico, pero los suministros son difíciles de conseguir por los costos.

Sin embargo, esos recursos no son suficientes debido a que se debe implementar climatización, cámara al vacío, esterilizadores, costear el transporte de los cadáveres, químicos, mantenimiento de equipos y capacitación del personal, que son parte del proceso de conservación. Por ello el académico presentará el proyecto en las próximas semanas a las autoridades universitarias.

“El proceso de conservación no ha sido aceptado desde el punto de vista científico en nuestro medio y queremos desarrollarlo (...) Es un hecho inédito y garantizará a la Universidad ser bien evaluada por la Senescyt”, dijo Castro, quien agregó que con el tratamiento un cuerpo podría mantenerse en estudio entre 6 a 9 años.

En el artículo 89 de la Ley Orgánica de Salud se establece que los cadáveres que no fueron identificados o reclamados en el plazo de 30 días posteriores a su fallecimiento, se entregarán a título de donación a las facultades de ciencias médicas o de la salud, dando preferencia a las estatales o se inhumarán.

Según Castro, el principal objetivo de los estudios es llegar a realizar presentaciones públicas de sus resultados, como realiza el artista y científico alemán Gunther von Hagens, quien creó el método de la plastinación, por medio del cual se puede dar una apariencia de movilidad a los restos cadavéricos.