Se habían separado tres meses antes, pero la pesadilla realmente comenzó con la denuncia que el 9 de enero del 2009 Verónica Hurtado Banchón presentó contra su esposo, David Ayala Ponce. Ahí contaba que por varios años él la agredía con “candelabros, floreros, me lanzaba controles de los televisores, el teléfono por la cara”.

En su queja –recibida por la comisaria Cuarta de la Mujer y la Familia, Laura Villamar Carrillo–, Hurtado solicitaba que Ayala se fuera de su casa y que no se acercara a ella ni la intimidara.

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Verónica Hurtado se había unido en noviembre de 1998 con David Ayala y casado con él el 16 de abril del 2002. Tenían en común dos hijas menores de edad.

Entre las pruebas, dentro de la investigación de la Comisaría, hay un certificado del médico psiquiatra Pedro Loor Solórzano, el 29 de diciembre del 2009, en el que señala que había atendido desde septiembre del 2000 hasta el 14 de agosto del 2003 a Verónica Hurtado y que ella padecía un desorden depresivo producto de las agresiones de su esposo. Además decía que le recomendó separarse, pero que esto no se concretó.

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“El 14 de agosto del 2003 intentó suicidarse, por lo que se habló con el padre para internarla en una clínica por 15 días. Durante el internamiento recibió medicación y psicoterapia con lo que se consiguió una buena recuperación, pero sin la participación de su esposo”, indica Loor en su informe.

También constan, dentro de la investigación, los diálogos telefónicos y por correo electrónico que se escribían los aún esposos Verónica y David. En ellos, ambos se hacían reclamos, ella lo insultaba y él le respondía con palabras obscenas transcritas en al menos un centenar de páginas legalizadas.

Basado en mensajes de texto, Ayala presentó el 12 de mayo del 2009 una denuncia por injurias contra Verónica Hurtado, sin mencionar que se trataba de su esposa. “La acusada en varias ocasiones me ha proferido calificativos injuriosos sobre todo el que justifica mi presente acción: drogadicto”, señalaba Ayala en su escrito recibido por el secretario del Juzgado 16º de lo Penal de Daule.

En el periodo en el que ambas partes debían presentar sus pruebas en el juicio consta el acta de matrimonio entre Verónica Hurtado y David Ayala, un argumento que la jueza suplente de ese Juzgado, Luisa Celi Loaiza, consideró básico para negarse a tratar la denuncia. “Una querella planteada entre cónyuges donde se narran sucesos cargados de violencia intrafamiliar de un cónyuge hacia otro no podría la suscrita jueza tramitarla como un juicio de acción penal privada, sino que debe ser conocido necesariamente por uno de los comisarios de la Mujer y la Familia”, explicó Loaiza el 31 de julio del 2009.

Ella citaba el artículo 53 del Código Penal que señala: “No podrán acusarse particularmente, unos contra otros, los ascendientes, los hermanos, los descendientes y los cónyuges”.

Tras negarse la jueza a tratar la denuncia de David Ayala, este presentó en agosto del 2009 una queja ante el Consejo Provincial del Guayas del Consejo de la Judicatura, entonces dirigido por Fernando Yávar Umpiérrez y Mariela Dávila.

Sin embargo, el 16 de diciembre, Yávar Umpiérrez se excusó de conocer la queja contra la jueza Celi alegando que “David Ayala ha intervenido recientemente como abogado patrocinador del Dr. Fernando Yávar Núñez, padre del suscrito”.

Por esos días, Ayala era el abogado defensor de Yávar padre en un juicio que este le inició a un vecino dueño de una lavandería, según consta en los archivos de la Fiscalía del Guayas.

La queja contra la jueza, entonces, la trató Mariela Dávila, quien en febrero del 2010 le dio la razón al abogado de Yávar padre y multó con el 10% de su sueldo a la jueza Celi. “Se concluye que ciertamente ha existido una indebida fundamentación de parte de la servidora denunciada al inhibirse de conocer y resolver la querella”.

Mientras, el juicio por injurias –que había sido desechado por la jueza Celi– fue reabierto por el juez Felipe Leyton y resuelto después por el juez Octavo de Garantías Penales, Stalin Loor Delgado, quien sentenció a favor de Ayala y condenó a Verónica Hurtado “a seis meses de prisión correccional, imponiéndole además una multa de 12 dólares y concediéndole a favor del injuriado David Ayala una indemnización por el daño causado de $ 10 mil”.

La apelación de Hurtado llegó hasta la Segunda Sala de lo Penal y Tránsito, sala que el 7 de febrero del 2011 ratificó la sentencia que el juez Loor ordenó contra Hurtado.

Los conjueces que actuaron en esa segunda sala fueron “Guillermo Freire, Fausto Peralta y el abogado del presidente de la República, Gutemberg Vera Páez, quienes ratifican la sentencia subida en grado; además, el doctor Vera Páez en su voto salvado confirma en todas sus partes y dispone además el pago de la indemnización dispuesta por el juez de primera instancia”, recalcó Ayala en su comparecencia ante la Corte Nacional de Justicia el 22 de junio del 2011.

Ese día, la primera sala de esta Corte Nacional analizó la apelación y le dio la razón a Verónica Hurtado, pues consideró que la jueza Luisa Celi había actuado en derecho al negarse a tratar una denuncia por injurias que debía conocerse en una comisaría y no en un juicio privado: “Tal acusación diminuta y equívoca ni siquiera debía ser calificada para su procedencia”, señala la sentencia de la Corte Nacional, que declara inocente a Hurtado y la absuelve de la prisión en su contra.

Sin embargo, antes de esta sentencia a favor de Hurtado, David Ayala demandó la patria potestad de su hija menor.

La jueza 19ª de la Niñez y Adolescencia, Gertrudis Roldán Rodríguez, dispuso en julio del 2011 que las dos hijas de Verónica y David sean repartidas entre sus padres: que la mayor viva con la madre y la menor con el padre.

El juicio por injurias es el único resuelto para Verónica Hurtado, divorciada de David Ayala y con un nuevo compromiso. Otras denuncias presentadas en su contra por amigos de Ayala siguen abiertas.