El volcán Reventador, ubicado a 100 kilómetros al este de Quito, se reactivó la noche del pasado jueves y se reportó presencia casi permanente de una anomalía térmica en la zona del cráter, según informó ayer el Instituto Geofísico.

El organismo apuntó que no se registraron explosiones o descenso de flujos de lava.

Este es el tercer volcán en Ecuador que entra en actividad en estos últimos tiempos, pues hace unos días el Tungurahua retomó su proceso después de una aparente tranquilidad y el Sangay (Morona Santiago) tuvo una leve reactivación.

Acerca del Reventador, el Instituto indicó que a través de un reporte “se señaló la presencia de ‘brillo intenso’ en el sector del cráter, que se mantuvo durante la noche (del jueves) y esta madrugada (ayer)”.

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El Centro de Avisos de Cenizas Volcánicas (VAAC), de Washington, reportó ayer una columna de emisión de aproximadamente 2 km de altura con dirección al noroeste.

El Instituto explicó que no contaba con detalles de la actividad sísmica debido a que su red de monitoreo está “fuera de funcionamiento por problemas de alimentación de energía y transmisión de los datos”.

Añadió que los equipos no han recibido mantenimiento porque “hasta la fecha” no se han realizado las transferencias de recursos económicos del 2012 para las labores que desarrolla el Instituto Geofísico.

El 3 de noviembre del 2002, el volcán Reventador erupcionó a partir de las 07:00. Dos horas después expulsó ceniza y material magmático, lo que afectó a las provincias de Pichincha, Orellana, Napo y Sucumbíos.

Los flujos, que llegaron hasta la carretera Baeza-Lago Agrio y que la dejó cerrada al tránsito, se convirtieron en lodo y destruyeron maquinaria de compañías. Mientras, la caída de ceniza volcánica de alta energía, que alcanzó los 15 km sobre el volcán, se trasladó por el lado oriental y occidental.

El presidente de entonces, Gustavo Noboa, decretó el estado de emergencia y se suspendieron las clases en las ciudades que resultaron afectadas.

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Más datos

Daños en los equipos

Los paneles solares que alimentan de energía a las estaciones de monitoreo sísmico y geodésico del volcán Tungurahua, ubicadas en la zona del Refugio y de Juive, fueron impactados por fragmentos de roca de entre

2 cm y 3 cm de diámetro y que fueron expulsados desde la zona del cráter durante la explosión de la mañana del 4 de febrero del 2012, según informó el Instituto Geofísico.

El impacto de dichos fragmentos ocasionó la rotura de las superficies de los paneles. Hasta el momento, las estaciones siguen funcionando, pero se pide que se realice el cambio y mantenimiento de esos componentes.