Del 8 al 22 de este mes se realizó en Guayaquil y en febrero próximo se lo llevará a Manta y Quito. Es ‘Dictadores. La memoria no claudica’, un ciclo de cine organizado por Ochoymedio que recoge producciones ecuatorianas sobre violaciones de los derechos humanos en este país y otras extranjeras, que abordan gobiernos de facto.
“No podemos ser indiferentes a lo que sucede en el mundo, cuando el terrorismo de Estado se instaura como política o cuando se violan los más elementales derechos humanos”, dice Mariana Andrade, directora general de Ochoymedio, acerca de las razones por las cuales se realiza el ciclo.
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Agrega que el cine ha reflejado “este tema de manera contundente. En Ecuador hay realizadores que han retratado episodios nefastos de nuestra historia y han producido excelentes documentales que ahora son parte de la muestra que presentamos”.
Entre los audiovisuales que se proyectaron en Guayaquil, en la sala MAAC Cine, donde opera Ochoymedio, constaron las ecuatorianas El derecho a la memoria, de Víctor Arregui; Con mi corazón en Yambo, de María Fernanda Restrepo; y AVC, del sueño al caos, de Isabel Dávalos. Y de producciones extranjeras, como La memoria obstinada, de Patricio Guzmán; y El gran dictador, de Charles Chaplin.
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Billy Navarrete, coordinador de Ochoymedio en Guayaquil, señala que efectivamente el ciclo se introduce en el campo político, porque el “cine político es una faceta de la cinematografía y muy nutrida en el continente. En el cine documental del continente, la posición política del realizador es algo indispensable dentro de la construcción de su autoría”.
Andrade considera, sin embargo, no creer que se esté “introduciendo en política a través de un ciclo, solo ejercemos nuestro derecho a programar, de manera libre y con conceptos muy definidos y desde el cine, todos los temas que nos importan. Este es uno de esos. Si hay algo que le falta a Ecuador es memoria histórica”.
Para Jorge Luis Serrano, director ejecutivo del CNCine, entidad que supervisa la programación de Ochoymedio, el ciclo “evidentemente tiene una connotación política, así como una clara intencionalidad de abrir y generar un debate... Todo es susceptible de ser debatido y la función del arte es motivar reflexiones en cada espectador o ciudadano”.
Navarrete agrega que el MAAC Cine “más allá de tomar una posición política definida, de derecha o de izquierda, tiene una posición abierta de solidaridad con personas que reclaman justicia para sus familiares o amigos que fueron víctimas de etapas represivas en Ecuador”.
Andrade concibe la realización del ciclo como “un necesario ejercicio contra la desmemoria”. Considera que actualmente no se está “ni remotamente viviendo lo que pasó en las dictaduras de (Augusto) Pinochet (en Chile) o de León Febres-Cordero (en Ecuador)”.
Afirma que en el gobierno de este último, “la tortura se aplicó diariamente por parte de agentes de la fuerza pública y civiles entrenados específicamente para arrancar confesiones. Bajo la excusa de seguridad nacional del Estado, todos nos convertimos en culpables y fueron tolerados actos atroces por orden superior”.
Andrade dice que se hará un ciclo con documentales y películas que abordan el poder y el abuso de la iglesia en la historia. Será en marzo próximo.