El romanticismo y el humor se apoderaron del Centro de Convenciones de Guayaquil el sábado pasado, cuando Armando Manzanero y Patricia González ofrecieron un show que contó con sus localidades semillenas.

Manzanero apareció de blanco entero, a las 22:07, y lo hizo con una anécdota hecha canción: El día en que te conocí, a la que le siguió Esperaré, pero fue Somos novios el tema con el que el público saludó al artista con un grito de emoción.

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Siete músicos lo acompañaron en la velada musical, que arrancó suspiros a más de uno y risas a otros cuando se presentó: “Yo me crié, no puedo decir que crecí, pero sí que me crié en Yucatán, en México”.

Puso un toque tropical con El ciego, y contó que su abuela le dijo que “el amor no tiene límites”, entonces lamentó que no pueda tener la presencia del amor de su vida en todas las presentaciones: “Por eso escribí esto que dice: Nos hizo falta tiempo”, recordó.

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El mexicano despertó las voces de sus seguidores con No sé tú, cuyos versos crecieron cual murmullo en el auditorio, pero la sorpresa de la noche fue el mano a mano con Patricia González, que se inició con la composición Contigo aprendí.

El dueto deleitó con Parece que fue ayer, esta vez con Manzanero en el piano, quien dijo que aunque sea la acompañaría de manera musical a González, porque de otra forma “nunca permitió que la acompañara”.

Antes de eso, a las 21:15, ella dejó claro que no estaba en venta con Cheque en blanco, un himno feminista de Paquita la del Barrio. Era la primera vez que González estaba en ese escenario y fue con esa canción con la que abrió el show antes de dar la bienvenida al mexicano.

Apareció vestida de negro, acompañada de cuatro músicos y un gran sentido del humor: “Ñaño, no me ilumines tanto, que se me ven las arrugas”, le dijo al encargado de las luces antes de dar paso a Nuestro juramento.

Se refirió también a una gran amistad que sembró con Manzanero en la época en que ella “era más o menos”: “Cuando lo conocí, me dijo: ‘Vente al dormitorio del hotel para enseñarte un bolerito’, y pensé: ‘No, ñaño, tú me quieres enseñar otra nota”, recordó antes de dar paso a Ojalá que te mueras.

Continuó su presentación con Rondando tu esquina y se despidió, pero el público pidió otra y ella, después de advertirles que llegaron a un show y no a dormir a ese escenario, respondió con La torre, con el que diría adiós.

Durante su presentación y después del dúo con González, Manzanero cantó también con su hijo, Juan Pablo, a quien dejó solo por 20 minutos para promocionar algunos sencillos de Vive la vida, álbum con el que hace su debut como artista.